Aprender con máquinas: alfabetización algorítmica para la era digital 

Resumen generado por IA

La alfabetización algorítmica se está consolidando como una competencia esencial para la ciudadanía digital del siglo XXI, similar a saber leer o escribir. Entender cómo funcionan los algoritmos no busca convertir a todos en programadores, sino formar ciudadanos críticos capaces de interpretar cómo la inteligencia artificial (IA) influye en la información que consumen, las decisiones que toman y sus creencias. La Unión Europea lanzará en 2025 la Digital Skills & Jobs Platform, enfocada en competencias avanzadas en IA y pensamiento computacional, reflejando la necesidad de esta alfabetización para convivir con máquinas que deciden junto a nosotros.

Organismos como la UNESCO y la UE promueven marcos educativos que incluyen comprender el funcionamiento y limitaciones de los algoritmos, evaluar sus sesgos y usar herramientas de IA de forma segura y responsable. Escuelas, universidades y empresas están adaptando sus currículos y formación para desarrollar estas habilidades, pues la exposición cotidiana a algoritmos no garantiza su comprensión crítica. Además, proyectos de Explainable AI buscan aumentar la transparencia en sistemas automatizados para que los usuarios entiendan por qué se generan ciertas recomendaciones, evitando la opacidad y promoviendo la autonomía.

El objetivo último es fomentar una colaboración inteligente entre humanos y máquinas, reconociendo que los algoritmos no son neutrales y pueden amplificar desigualdades si no se gestionan adecuadamente. Saber leer algoritmos implica entender el mundo actual y prepararse para un futuro digital donde humanos y máquinas aprenderán y decidirán juntos, apoyando una ciudadanía más crítica, consciente y ética.

Comprender cómo piensan las máquinas es ya una habilidad ciudadana indispensable: sin ese conocimiento, perdemos autonomía y oportunidades.

Entender cómo funcionan los algoritmos pronto será tan esencial como saber leer o escribir, pero no para convertir a todos en programadores, sino para formar ciudadanos capaces de interpretar cómo la inteligencia artificial influye en lo que ven, deciden y llegan a creer. En 2025, la UE reforzará esta idea con el lanzamiento de la nueva Digital Skills & Jobs Platform, orientada a competencias avanzadas en IA y pensamiento computacional. La llamada alfabetización algorítmica deja así de ser un concepto académico para convertirse en una condición necesaria para la ciudadanía digital.

Hoy los algoritmos seleccionan las noticias que leemos, los resultados que vemos al buscar información, las oportunidades profesionales que aparecen en plataformas laborales e incluso la manera en que se organiza una clase universitaria con apoyo de IA. Sin embargo, la mayoría de las personas no sabe explicar cómo funcionan estos sistemas ni cómo condicionan su experiencia. Esta falta de comprensión abre espacio para la desinformación, la polarización y la pérdida de autonomía cognitiva. Por lo tanto, es necesario aprender a convivir críticamente con máquinas que toman decisiones junto a nosotros.

Hacia una alfabetización algorítmica plena

En los últimos años, organismos internacionales como la UNESCO han publicado marcos de referencia para orientar esta competencia emergente. Su propuesta de AI Literacy  define tres capacidades básicas: entender qué hacen los algoritmos, evaluar críticamente sus límites y sesgos, y usar de forma segura y responsable herramientas basadas en IA. La Unión Europea, por su parte, incorpora estos principios en sus iniciativas sobre competencias digitales avanzadas, donde la alfabetización algorítmica se sitúa al nivel de otras competencias fundamentales para la ciudadanía del siglo XXI.

La investigación reciente refuerza esta urgencia. Estudios centrados en juventud y entornos digitales muestran que quienes comprenden mejor cómo operan los algoritmos también son más capaces de detectar dinámicas de desinformación y reconocer los mecanismos que ordenan y priorizan contenidos en plataformas digitales. Entender que los sistemas recomiendan información en función de nuestro comportamiento es clave para tomar decisiones más informadas.

Escuelas y universidades también están adaptándose. La Comisión Europea y la OCDE han difundido un marco de alfabetización en IA para primaria y secundaria que proponeintegrar pensamiento algorítmico, ética de datos y análisis crítico de sistemas automatizados en distintas asignaturas. Algunos centros experimentan con ejercicios inspirados en estos marcos, como analizar por qué dos personas obtienen resultados distintos al buscar la misma noticia o cómo una plataforma decide qué vídeos mostrar primero.

En paralelo, cada vez más universidades incluyen formación sobre IA, sesgos algorítmicos y evaluación crítica de sistemas automatizados en grados y posgrados de ciencias sociales, comunicación, derecho o educación. Estas experiencias muestran quela exposición cotidiana a algoritmos no garantiza su comprensión: interpretar la lógica de un “feed” requiere reflexión guiada, vocabulario específico y un marco conceptual adecuado.

El sector empresarial avanza en la misma dirección. Para muchas organizaciones, la alfabetización algorítmica se ha convertido en un requisito estratégico para la toma de decisiones, la selección de talento, la gestión del riesgo o la automatización de procesos. En la Digital Skills & Jobs Platform se agrupan recursos y programas de formación ejecutiva centrados en AI literacy, y diversas empresas incorporan módulos específicos para que directivos y equipos puedan interpretar correctamente los sistemas que utilizan para procesar datos o apoyar decisiones internas.

De la alfabetización a la coevolución humano-máquina

La alfabetización algorítmica no es únicamente un desafío educativo: es también un campo de innovación. En el ámbito tecnológico y universitario están surgiendo proyectos que desarrollan tutores cognitivos basados en Explainable AI (XAI), diseñados para mostrar por qué se sugiere una respuesta, cómo se ha generado un razonamiento o qué datos sustentan una recomendación. Estas herramientas buscan aumentar la transparencia y permitir que el alumnado comprenda la lógica del sistema en lugar de aceptarla de forma acrítica.

Proyectos de investigación europeos —como los vinculados a plataformas educativas que incorporan XAI— trabajan en modelos que ajustan contenidos en función del comportamiento del estudiante y explican por qué se propone una actividad concreta. Esta transparencia es esencial para evitar que la personalización derive en una “caja negra” educativa. El alumnado necesita comprender no solo qué recomienda un sistema, sino por qué. Solo así la IA puede apoyar la autonomía, no reemplazarla.

El objetivo final de la alfabetización algorítmica no es aprender a desconfiar de la IA ni delegarlo todo en ella, sino colaborar inteligentemente con las máquinas, manteniendo la agencia humana en el centro. Esto implica reconocer que los algoritmos no son neutrales, que responden a incentivos económicos y sociales y que pueden amplificar desigualdades si no se diseñan y supervisan con cuidado.

Hoy, saber leer algoritmos implica saber leer el mundo: detectar sesgos, entender cómo se toman decisiones automatizadas, anticipar impactos y construir culturas tecnológicas más éticas. Espacios de reflexión como el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter contribuyen a esta tarea: formar una inteligencia colectiva más crítica, más consciente y mejor preparada para un futuro en el que humanos y máquinas aprenderán (y decidirán) juntos. Porque alfabetizarse algorítmicamente no es solo entender tecnología. Es entender el presente. Y, sobre todo, prepararse para participar plenamente en el futuro digital.