Resumen generado por IA
Actualmente, cerca de 3.000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a servicios de telecomunicaciones, lo que representa una gran oportunidad de negocio para lograr la conectividad global. Esta población está distribuida principalmente en África, América del Sur y Asia, por lo que gobiernos de diversas regiones podrían estar interesados en soluciones para llevarles cobertura. Sin embargo, la diversidad de normativas en diferentes países supone un desafío para implementar estas soluciones.
Técnicamente, la cobertura puede lograrse mediante satélites en órbita geoestacionaria (GEO) o en órbita media (MEO). Los satélites GEO son adecuados para servicios con baja interactividad debido a su alta latencia, mientras que los satélites MEO ofrecen menor latencia pero requieren constelaciones para cobertura continua. Además, emergen los pseudo satélites de gran altitud (HAPS), como el Zephyr de Airbus, que operan en la atmósfera y pueden ser más económicos y con menor latencia, aunque aún están en fase experimental. También se exploran combinaciones de estas tecnologías para zonas difíciles de cubrir. Para ser competitivos, es crucial que el costo de los terminales y servicios sea accesible, especialmente en países en desarrollo, lo que implica retos adicionales, incluyendo sistemas de cobro adaptados a infraestructuras limitadas.
Juan Tomás Hernani, CEO de Satlantis, destaca en el Future Trends Forum que la revolución digital ha llegado al espacio, transformando la gestión, tecnología y comercialización de la conectividad global, abriendo un nuevo paradigma para la industria espacial.
Conseguir la conectividad global es una de las oportunidades principales de las comercialización del espacio.
Con unos 3.000 millones de personas –poco menos de la mitad de la población mundial– sin acceso a servicios de telecomunicaciones, ya sean de voz o de datos, la oportunidad de darles cobertura representa una enorme oportunidad de negocio, conseguir la conectividad global. Se trata además de un grupo de población distribuido de manera bastante uniforme por todo el mundo, aunque con especial concentración en África, América del Sur y Asia, así que gobiernos de todo el mundo pueden estar interesados. Esto puede tanto facilitar las cosas como ser una posible fuente de problemas, ya que habrá que lidiar con distintas normativas en casi cada uno de ellos.
Es un mercado que técnicamente puede estar cubierto tanto por satélites en órbita media como en órbita GEO. Los satélites en órbita GEO son adecuados para sistemas de difusión de televisión o datos en los que no se espera gran interactividad o que no sean en tiempo real, ya que al estar a más de 36.000 kilómetros de altitud el tiempo que tardan las señales en ir y volver causa unos retardos de cerca de un cuarto de segundo. Para servicios sin esos tiempos de latencia la solución es utilizar satélites en órbita media, pues al estar mucho más bajos los retardos son prácticamente despreciables. Pero a cambio son necesarias constelaciones de satélites para ofrecer cobertura permanente, pues no pueden permanecer sobre una zona determinada como los que están en órbita GEO.
Pero en los últimos años se habla cada vez más de pseudo satélites de gran altitud (HAPS por sus siglas en inglés) como por ejemplo el Zephyr de Airbus, un avión eléctrico con paneles solares diseñado para permanecer meses en el aire sobre una zona determinada, aunque también hay proyectos para montar plataformas de este estilo utilizando dirigibles. Tienen la ventaja frente a los satélites de que son más baratos de desplegar y de que los retardos de las comunicaciones son aún menores, por no hablar de que se les puede hacer aterrizar para su reparación y mantenimiento. El problema es que son una idea que todavía no está demasiado probada.
Y también está la opción de combinar satélites en distintas órbitas con HAPS para hacer despliegues más rápidos y/o adecuados a las necesidades de algunas zonas difíciles de alcanzar mediante cobertura vía satélite y que no tengan una densidad de posibles usuarios lo suficientemente alta como para justificar la inversión.
Para poder ser competitivos en este mercado es importante tanto que el coste de los terminales de usuario como el precio de los servicios sean asequibles, pues muchos de sus potenciales usuarios están en países en vías de desarrollo o en el tercer mundo. Esta necesidad de bajar los costes es un desafío extra. También lo es el sistema de cobro, pues a menudo no va a haber infraestructuras que lo soporten fácilmente.
El espacio es digital y conectividad.
Juan Tomás Hernani, CEO de Satlantis, en la XXXI reunión del Future Trends Forum, explica cómo la revolución digital ha llegado también al espacio, no sólo en la gestión de la oferta y la demanda, sino también en cuanto a la tecnología que facilita el acceso o la creación de un nuevo paradigma para la comercialización del espacio y la conectividad global.
CEO en Satlantis