Resumen generado por IA
La energía de fusión nuclear se perfila como una fuente energética limpia, segura y prácticamente inagotable, capaz de generar electricidad sin emisiones de carbono. Tras décadas de investigación centrada en la física del plasma, la fusión ha alcanzado un punto de inflexión con el logro histórico de la ignición en el National Ignition Facility (NIF) de Estados Unidos, que ha validado la viabilidad del proceso. Actualmente, la prioridad se desplaza hacia los retos de ingeniería para construir reactores comerciales viables, con desafíos técnicos como el mantenimiento estable del plasma, la gestión térmica y la competitividad económica de la energía producida. La Inteligencia Artificial y la inversión privada, que supera los 10.700 millones de dólares, están acelerando este desarrollo tecnológico.
El evento “Energía de Fusión: del laboratorio a la ingeniería”, organizado por la Real Academia de Ingeniería y la Fundación Innovación Bankinter, destacó el papel estratégico de la fusión para la soberanía energética, especialmente en Europa. España, con proyectos como el TJ-II Stellarator y SMART, y su participación en ITER, posee una posición relevante en este ámbito. Además, la tecnología desarrollada para la fusión está generando innovaciones aplicables en sectores como la aviación sostenible, la medicina y el transporte, lo que amplifica su impacto social y económico. Para avanzar, es fundamental fortalecer la colaboración público-privada, establecer marcos regulatorios específicos y consolidar cadenas de suministro industriales. La fusión es una prioridad estratégica global que promete transformar el futuro energético de manera irreversible.
La Real Academia de Ingeniería y la Fundación Innovación Bankinter analizan los retos técnicos, regulatorios y comerciales para convertir la fusión nuclear en una fuente de energía viable, soberana y limpia.
La energía de fusión representa una de las promesas tecnológicas más ambiciosas para el futuro de la humanidad. Su potencial para ofrecer una fuente de energía limpia, segura, prácticamente inagotable y capaz de generar carga base sin emisiones de carbono ha motivado investigaciones científicas durante décadas. Sin embargo, el desafío actual ha trascendido el ámbito de la física teórica. Nos encontramos en un momento crucial de transición: el enfoque se desplaza de los descubrimientos de laboratorio hacia los complejos retos de la ingeniería necesarios para construir reactores comerciales viables.
Con el objetivo de analizar este cambio de paradigma, la Real Academia de Ingeniería (RAI) y la Fundación Innovación Bankinter organizaron la jornada «Energía de Fusión: del laboratorio a la ingeniería«. El evento reunió a académicos, tecnólogos y líderes de opinión para explorar el estado de la tecnología, los obstáculos operativos y el incipiente ecosistema industrial. Esta iniciativa profundiza en las conclusiones del Future Trends Forum de la Fundación, cuyo informe Fusión Forward ya señalaba que la fusión ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una prioridad estratégica para la descarbonización y la autonomía energética.
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Energía de Fusión: del laboratorio a la ingeniería
Instituciones unidas por el avance tecnológico
La apertura de la jornada estuvo a cargo de Jaime Domínguez Abascal, Presidente de la Real Academia de Ingeniería, y Juan Antonio Zufiría, Vicepresidente de la RAI y Presidente de la Fundación Innovación Bankinter. Ambos destacaron que la fusión nuclear ya no es solo una aspiración científica, sino un campo de acción urgente para la ingeniería.
Domínguez Abascal recuerda con humor que, cuando él estudiaba hace 55 años, ya se decía que la fusión estaría lista en dos décadas. Durante mucho tiempo, esa «constante universal» de los 20 años hizo que la fusión fuera omitida en las conversaciones reales sobre transición energética. Sin embargo, señala que hoy esa cifra ha dejado de ser constante para convertirse en una variable cuyo valor disminuye gracias al empuje tecnológico. La ingeniería debe ahora liderar la resolución de problemas de materiales extremos y diseño de sistemas complejos.
Por su parte, Zufiría resalta el papel de la Fundación en la identificación de tendencias disruptivas. Subraya que la fusión es, posiblemente, el único camino real hacia la soberanía energética de Europa. En un contexto de inestabilidad geopolítica, la capacidad de generar energía masiva de forma independiente no es solo una cuestión ambiental, sino una prioridad estratégica de primer orden. Zufiría enfatiza que la distancia al éxito no es un destino prefijado, sino que se acorta si se logra atraer la atención de la sociedad, de los políticos y, fundamentalmente, del capital privado.
El mapa de la fusión: del Criterio de Lawson a la inversión privada
La introducción temática corrió a cargo de Juan Moreno, Director General de la Fundación Innovación Bankinter, quien dio paso a la ponencia marco de Sehila González, Directora Global de Energía de Fusión en Clean Air Task Force y experta del Future Trends Forum. González realiza una ponencia marco donde sitúa el momento actual tras el hito histórico del National Ignition Facility (NIF) en Estados Unidos. El NIF logró por primera vez la «ignición»: obtener más energía de la reacción de fusión que la energía del láser utilizada para provocarla. Este éxito científico ha validado la viabilidad del concepto y ha disparado el interés industrial. No obstante, advierte que quedan tres grandes retos para la comercialización de la fusión: el reto científico de mantener el plasma estable por largos periodos; el reto de ingeniería para integrar todos los sistemas del reactor y gestionar el calor; y el reto comercial de hacer que la energía producida sea competitiva en coste. Uno de los motores actuales para resolver estos retos es la Inteligencia Artificial, que está acelerando drásticamente el diseño de materiales y el control del plasma en tiempo real.
González explica que el éxito de la fusión se rige por el Criterio de Lawson, una fórmula que combina la temperatura del plasma, su densidad y el tiempo que somos capaces de mantenerlo confinado. Para alcanzar este equilibrio, el sector se divide en diversas aproximaciones, entre ellas:
- JET (Joint European Torus): El reactor europeo que ha liderado la generación de energía y el aprendizaje operativo.
- ITER: El gran proyecto internacional que busca demostrar la escala industrial de la fusión magnética.
- SPARC: El proyecto de Commonwealth Fusion Systems (spin-off del MIT) que utiliza nuevos superconductores para intentar lograr la ganancia neta en un tamaño mucho más compacto que ITER.

Fuente: Physics of Plasmas
González destaca que Europa posee actualmente los Stellarators más avanzados del mundo (como el Wendelstein 7-X en Alemania), una arquitectura que ofrece una estabilidad de plasma superior al Tokamak, ideal para plantas comerciales de operación continua. Menciona también el dinamismo en EE.UU. con startups como Type One Energy (spin-off de la Universidad de Wisconsin), que utiliza computación avanzada para optimizar el complejo diseño de los Stellarators.
La experta también analiza la importancia de establecer marcos regulatorios adecuados y específicos para la fusión, que la diferencien de la fisión nuclear convencional por sus características inherentes de seguridad. Señala que el interés del sector privado y el capital riesgo es creciente, lo que está dinamizando el ecosistema con numerosas startups y aproximaciones tecnológicas diversas. González aporta cifras que evidencian este cambio de era: la inversión privada ya supera los 10.700 millones de dólares, con más de 50 startups activas compitiendo por llevar la fusión a la red. La colaboración internacional y el desarrollo de cadenas de suministro resilientes serán fundamentales para el éxito.
Avances en la física del plasma y el liderazgo español
Manuel García Muñoz, Profesor de Física de la Universidad de Sevilla y experto del Future Trends Forum, centra su intervención en el control del plasma, el «sol en la tierra» que debe mantenerse a millones de grados sin tocar las paredes del reactor. Detalla cómo España está consolidado una posición de liderazgo gracias a instalaciones como el TJ-II Stellarator en el CIEMAT y, más recientemente, proyecto SMART de la Universidad de Sevilla.
García Muñoz introduce un aspecto crítico de ingeniería: el ciclo del tritio. Para que un reactor sea autónomo, debe producir su propio combustible. Esto se logra mediante los Breeding Blankets (mantas fértiles), estructuras que rodean el plasma y reaccionan con los neutrones para generar tritio.
SMART es un hito mundial: es el primer reactor capaz de operar con una configuración esférica y triangular simultáneamente. Esta flexibilidad permite explorar regímenes de confinamiento mucho más eficientes y compactos, lo que podría reducir drásticamente el tamaño y coste de futuros reactores. García Muñoz subraya que España juega un papel relevante en ITER, con más de 50 empresas involucradas, más de 350 contratos adjudicados y un retorno de más de 1.200 millones de euros desde 2008. El experto insta a aprovechar esta «ventaja estratégica brutal» para crear un campeón nacional -una Spanish Westinghouse- que exporte tecnología de fusión aprovechando las sinergias con el proyecto IFMIF-DONES en Granada.
Ingeniería y el valor de las «spillover technologies»
Itxaso Ariza, Directora de Tecnología (CTO) en Tokamak Energy y experta del Future Trends Forum, aporta la visión de la industria. Su compañía apuesta por imanes superconductores de alta temperatura (HTS). Ariza explica que el camino hacia la fusión está generando tecnologías aplicables más allá de la fusión (spillover) con aplicaciones inmediatas:
- Aviación sostenible: Colaboración con Airbus para utilizar superconductores HTS en la electrificación de aviones comerciales, algo imposible con tecnología convencional.
- Medicina: Desarrollo de imanes para una nueva generación de resonancias magnéticas y escáneres más precisos.
- Espacio y transporte: Aplicaciones en propulsión avanzada y trenes de levitación magnética.
«Estamos encontrando gemas tecnológicas que mejorarán la sociedad mucho antes de que se conecte el primer reactor», afirma Ariza, defendiendo que la inversión en fusión es rentable desde el primer día por su impacto en la innovación transversal.
Q&A: Inversión, materiales y la comparativa de costes
La sesión de preguntas y respuestas aborda los retos más pragmáticos. Ante la duda sobre la durabilidad de los materiales frente al bombardeo de neutrones, se destaca la importancia de proyectos como IFMIF-DONES en Granada, que será único en el mundo para testear la resistencia de las estructuras del reactor.
El debate final se centra en la magnitud económica. Ariza aclara que, aunque una planta piloto cueste entre 20.000 y 30.000 millones de euros, es una cifra equivalente al desarrollo de un nuevo caza militar o lo que costó el programa del Airbus A380. La diferencia, señala, radica en la prioridad estratégica que la sociedad otorga a cada sector.
Finalmente, se analiza la brecha de capital. Europa carece de vehículos de inversión ágiles para el deep tech en comparación con EE.UU.
La jornada concluye con un mensaje de urgencia: la tecnología está lista, el talento existe (especialmente en España), pero hace falta la voluntad política y financiera para que la fusión llegue a la red eléctrica lo antes posible.
La jornada «Energía de Fusión: del laboratorio a la ingeniería» puso de manifiesto que nos encontramos ante un cambio de paradigma histórico. Tras décadas de investigación centrada en la física del plasma, la energía de fusión está entrando en una fase de maduración tecnológica donde la ingeniería toma el relevo para resolver los desafíos prácticos de su implementación comercial. El hito de la ignición ha demostrado que es posible generar energía neta, y ahora el reto es lograrlo de forma continua, segura y económicamente viable.
Los tres expertos participantes coincidieron en que la colaboración público-privada, el desarrollo de marcos regulatorios específicos y la inversión en una cadena de suministro industrial sólida son factores críticos para acelerar este proceso. La fusión es un camino irreversible, impulsado por una comunidad global de científicos e ingenieros decididos a convertirla en una fuente de energía limpia e inagotable para las generaciones futuras. España y Europa deben jugar un papel activo en este ecosistema emergente, aprovechando sus capacidades en investigación e ingeniería.
Directora global de Energía de Fusión en Clean Air Task Force