Resumen generado por IA
El Future Trends Forum de Semiconductores de diciembre de 2025 reunió a expertos internacionales para analizar cómo la evolución tecnológica, la cadena de suministro, la inversión y la geopolítica están transformando la industria del chip, enfocándose en esta edición en los sectores de espacio y defensa. Javier Moreno destacó la reducción de la brecha tecnológica entre chips espaciales y civiles, impulsada por nuevos actores comerciales y la adopción de procesadores avanzados con inteligencia artificial. Sin embargo, subrayó dos limitaciones físicas críticas en el espacio: la radiación, que dificulta la detección de fallos en chips de bajo consumo, y la disipación térmica en condiciones de vacío, que condiciona la incorporación de nuevas tecnologías. Además, Moreno resaltó la importancia de la soberanía tecnológica europea para garantizar el suministro y la fiabilidad de semiconductores en infraestructuras espaciales críticas.
Por su parte, José Miguel Pascual abordó cómo la defensa enfrenta un entorno de amenazas complejas que demandan sistemas con sensores avanzados, comunicaciones seguras y procesamiento en el edge, donde la inteligencia artificial es clave para reducir la dependencia de centros centralizados. Destacó la relevancia de tecnologías duales, aprovechando innovaciones civiles para aplicaciones militares, acelerando así la adopción tecnológica. Daniel Amor aportó la perspectiva de las pymes, que facilitan la transferencia de tecnología entre sectores y desarrollan chips especializados para nichos concretos, especialmente en inteligencia artificial en dispositivos con restricciones. En conjunto, las intervenciones coinciden en que el futuro de espacio y defensa depende de una mayor especialización y autonomía en semiconductores, combinando innovación acelerada con control estratégico para mantener la competitividad y seguridad en Europa.
Espacio y defensa redefinen el uso del semiconductor en Europa: soberanía tecnológica, IA y aceleración industrial en el FTF.
El Future Trends Forum de Semiconductores, celebrado en diciembre de 2025, reunió a expertos internacionales de primer nivel para analizar el conjunto de factores que están redefiniendo la industria del chip: desde la evolución de las tecnologías clave y los modelos industriales, hasta la inversión, el talento, la cadena de suministro y las implicaciones geopolíticas y estratégicas de un sector crítico para la economía global.
Tras el análisis del papel de las telecomunicaciones en la evolución del chip[a1] , esta serie continúa con un nuevo enfoque sectorial.
En este cuarto artículo, el foco se sitúa en espacio y defensa, dos ámbitos donde los chips son críticos desde hace décadas, pero cuya relación con la tecnología civil, la inteligencia artificial y la cadena de suministro está cambiando con rapidez. Las intervenciones de Javier Moreno, Jefe de Operaciones de Ingeniería en Thales Alenia Space, José Miguel Pascual, Director de Centros de Innovación en INDRA, y Daniel Amor, Fundador de RBZ Embedded Logics,ofrecen una visión complementaria de esta transformación .
El fin de la brecha entre espacio y tecnología civil
Javier Moreno abre el análisis con una constatación clara: la relación entre espacio y semiconductores ha cambiado de forma radical en los últimos años. Hace apenas dos décadas, la industria espacial utilizaba chips obsoletos, ya descartados en aplicaciones terrestres. Hoy, esa brecha tecnológica se ha reducido hasta ser casi inexistente.
Moreno explica que actualmente se evalúan y utilizan procesadores y FPGAs con capacidades de inteligencia artificial muy próximos al estado del arte de otros sectores. La entrada de nuevos actores comerciales en el espacio, impulsando grandes constelaciones y nuevos servicios, ha acelerado este proceso y ha forzado a la industria espacial tradicional a adoptar tecnologías mucho más avanzadas.
Dos límites físicos clave: radiación y disipación térmica
Pese a la convergencia creciente entre tecnología espacial y aplicaciones terrestres, el uso de semiconductores en el espacio sigue condicionado por restricciones físicas muy específicas. Javier Moreno identifica dos factores que marcan de forma decisiva el diseño y la selección de chips para misiones espaciales: la radiación y la disipación térmica.
En el caso de la radiación, Moreno explica que el problema se ha vuelto más complejo a medida que los semiconductores avanzan hacia nodos cada vez más pequeños y eficientes energéticamente. Tradicionalmente, muchos de los efectos provocados por la radiación -tanto transitorios como permanentes- se detectaban a través de aumentos apreciables en el consumo eléctrico. Sin embargo, en los chips actuales, con consumos muy reducidos, estas alteraciones generan variaciones mucho más pequeñas, lo que dificulta su detección y monitorización. Esta evolución obliga a replantear los métodos de control y validación de los dispositivos que operan en entornos espaciales.
El segundo gran límite es la disipación térmica, un desafío estructural en el espacio. Moreno recuerda que los semiconductores trabajan en condiciones de vacío, donde no existe aire que facilite la evacuación del calor. A medida que los chips concentran una mayor densidad de potencia en superficies cada vez más reducidas, la gestión térmica se vuelve especialmente crítica. En estas condiciones, la evacuación del calor depende fundamentalmente de la conducción y de la radiación, lo que complica el uso de dispositivos cada vez más potentes y compactos.
Moreno subraya que esta limitación térmica puede convertirse, a corto plazo, en uno de los principales factores que condicionen la adopción de nuevas generaciones de semiconductores en el espacio. Mientras no se desarrollen nuevas soluciones que permitan mejorar la disipación del calor en vacío, este aspecto marcará el ritmo al que tecnologías avanzadas pueden incorporarse de forma segura en aplicaciones espaciales.
Espacio, semiconductores y soberanía europea
Más allá de los desafíos puramente técnicos, Javier Moreno introduce una dimensión estratégica que atraviesa hoy toda la actividad espacial: la soberanía tecnológica europea. La experiencia reciente con las tensiones en la cadena de suministro ha puesto de relieve la vulnerabilidad asociada a la dependencia de proveedores externos, especialmente en un ámbito tan crítico como el espacio.
Moreno explica que este contexto ha reforzado, tanto a nivel de la Unión Europea como de la Agencia Espacial Europea, el objetivo de disponer de capacidades tecnológicas propias, incluyendo el acceso a componentes clave como los semiconductores. La autonomía en este ámbito se plantea como una cuestión de misión, directamente ligada a la fiabilidad y continuidad de los sistemas espaciales europeos.
En este marco se sitúan grandes programas europeos orientados a garantizar esa independencia. Moreno menciona iniciativas en navegación, telecomunicaciones y observación de la Tierra, que constituyen infraestructuras críticas para Europa. Sistemas como los de posicionamiento global, las futuras constelaciones de telecomunicaciones o las misiones científicas avanzadas requieren un suministro estable y controlado de tecnología de semiconductores adaptada a las exigencias del entorno espacial.
El chip se convierte así en un elemento estructural de la soberanía europea en el espacio. Asegurar su disponibilidad y adecuación tecnológica resulta esencial para mantener la operatividad de estos programas a largo plazo y reducir la exposición a interrupciones externas. En palabras de Moreno, la capacidad de Europa para diseñar, producir y validar soluciones tecnológicas propias condiciona directamente su autonomía estratégica en el ámbito espacial.
Defensa: aceleración tecnológica en un entorno de amenazas cambiantes
Desde la perspectiva de la defensa, José Miguel Pascual sitúa el foco en dos grandes motores de cambio que están redefiniendo las necesidades tecnológicas del sector: la aceleración del ritmo tecnológico y un contexto geopolítico marcado por amenazas cada vez más complejas y dinámicas.
Pascual subraya que el concepto de amenaza ha evolucionado de forma significativa. Ya no se limita a escenarios tradicionales, sino que se extiende a nuevos dominios, como la protección de infraestructuras submarinas, la seguridad del espacio o la garantía de funcionamiento de sistemas críticos de navegación y geolocalización. Asegurar el uso del espacio, la vigilancia y el seguimiento de objetos, o la detección temprana de riesgos se han convertido en prioridades estratégicas.
Para responder a este entorno, los sistemas de defensa requieren nuevas capacidades tecnológicas. Pascual menciona ámbitos como los sensores avanzados, los radares de alta potencia, las comunicaciones seguras y los sistemas de vigilancia y control, que permiten operar en escenarios cada vez más exigentes. Tecnologías como la fotónica o los amplificadores de radiofrecuencia de alta potencia aparecen como habilitadores clave de estas capacidades.
Este conjunto de requisitos tiene un impacto directo en la industria del semiconductor. Los sistemas de defensa demandan chips altamente especializados, capaces de ofrecer fiabilidad, robustez y rendimiento en condiciones extremas. La evolución de las amenazas y la necesidad de mantener una ventaja tecnológica refuerzan así la dependencia del sector de una base semiconductor sólida, adaptable y alineada con los nuevos escenarios operativos.
IA, edge y sistemas distribuidos
José Miguel Pascual subraya que la inteligencia artificial se está convirtiendo en un elemento central de los sistemas de defensa, especialmente cuando se despliega en el edge. La evolución de las plataformas militares exige sistemas cada vez más compactos, con restricciones muy claras de tamaño, peso y consumo energético (SWaP-C), capaces de operar cerca del punto donde se generan los datos.
En este contexto, la IA permite avanzar hacia sensores inteligentes y sistemas capaces de procesar información en tiempo real, reduciendo la dependencia de centros de control centralizados. Pascual destaca que esta aproximación resulta crítica en aplicaciones de borde, donde la latencia, la autonomía operativa y la resiliencia de las comunicaciones marcan la diferencia.
Este enfoque se extiende a arquitecturas más amplias, como el combat cloud, un concepto que integra información procedente de múltiples dominios —tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio— para construir una visión operativa unificada. Para que este tipo de sistemas funcione, es necesario combinar capacidades de procesamiento distribuido, comunicaciones seguras y una sincronización constante entre plataformas heterogéneas.
Todo ello incrementa de forma significativa las exigencias sobre el semiconductor. Pascual señala que estos sistemas requieren chips capaces de procesar grandes volúmenes de datos en tiempo real, con altos niveles de fiabilidad y eficiencia energética. En este punto, la integración heterogénea de tecnologías se convierte en un factor clave: combinar distintos tipos de semiconductores y funciones en sistemas compactos permite responder a la complejidad creciente de los escenarios operativos.
La convergencia entre IA, edge y sistemas distribuidos refuerza así el papel del semiconductor como elemento estructural de la defensa moderna, no solo como componente electrónico, sino como habilitador de nuevas arquitecturas y capacidades operativas.
Tecnologías duales y transferencia desde el mercado civil
Un punto central en la intervención de Pascual es el valor de las tecnologías duales. El mercado de defensa, por sí solo, no genera los volúmenes necesarios para sostener desarrollos avanzados de semiconductores. Por ello, resulta estratégico aprovechar tecnologías ya maduras en ámbitos civiles —como telecomunicaciones o electrónica avanzada— y adaptarlas a aplicaciones militares.
Este enfoque permite acelerar la adopción tecnológica y mantener una ventaja operativa en un entorno donde la velocidad de incorporación de innovaciones resulta crítica.
El papel de las pymes: especialización y nichos tecnológicos
Daniel Amor aporta la visión de las pymes tecnológicas que operan de forma transversal en varios sectores y que están jugando un papel activo en la transferencia de tecnología hacia ámbitos como espacio y defensa. Desde su experiencia, explica que muchas de estas compañías no trabajan exclusivamente para un vertical concreto, sino que desarrollan soluciones en áreas como energía, salud, automoción o industria, lo que les permite incorporar tecnologías emergentes con mayor rapidez.
Este posicionamiento facilita que innovaciones ya maduras en otros mercados puedan trasladarse a sectores tradicionalmente más conservadores desde el punto de vista tecnológico. Amor señala que esta dinámica está empujando la adopción de nuevas soluciones en espacio y defensa, donde históricamente se priorizaban tecnologías muy consolidadas y ciclos largos de validación.
Uno de los ámbitos donde este fenómeno resulta más visible es la inteligencia artificial en el edge. Amor destaca el creciente interés por desplegar capacidades de IA directamente en dispositivos y sistemas finales, aunque reconoce que, por el momento, el volumen de aplicaciones todavía es limitado. Aun así, el impulso es claro, especialmente en el uso de modelos de lenguaje y capacidades de inferencia en dispositivos con fuertes restricciones de consumo y latencia.
En este contexto, Amor subraya que el valor no reside únicamente en el chip. Para que estas soluciones funcionen, es imprescindible acceder al ecosistema completo: software, herramientas de desarrollo, entornos de entrenamiento y soporte por parte de los fabricantes de silicio. Las alianzas con proveedores de semiconductores se convierten así en un elemento clave para poder trasladar la IA desde el entorno de desarrollo hasta el dispositivo final.
En algunos casos, esta especialización ha llevado a dar un paso más: el diseño de semiconductores propios. Amor explica que, para determinados nichos, no es necesario recurrir a soluciones de máximo rendimiento. Existen aplicaciones donde priman otros factores, como el tiempo real, el bajo consumo energético, el tamaño reducido o una integración muy específica para una función concreta. En estos escenarios, diseñar chips adaptados a la aplicación puede ofrecer una ventaja competitiva frente al uso de procesadores generales, FPGAs o dispositivos programables.
La aportación de las pymes se concreta así en su capacidad para identificar nichos tecnológicos, combinar conocimiento de distintos sectores y desarrollar soluciones altamente especializadas, alineadas con las nuevas demandas de espacio y defensa en la era del semiconductor avanzado.
Especialización como ventaja competitiva
La conclusión que emerge de las tres intervenciones es clara: espacio y defensa avanzan hacia una mayor especialización del semiconductor, impulsada por requisitos extremos de fiabilidad, eficiencia y autonomía tecnológica. La convergencia con el mercado civil acelera la innovación, mientras que la soberanía y la seguridad condicionan las decisiones estratégicas.
En este equilibrio entre aceleración tecnológica y control estratégico, el chip se consolida como un elemento central para el futuro de ambos sectores.
Ver la ponencia completa
Para profundizar en estas ideas y conocer de primera mano la visión de los expertos en espacio y defensa, puedes ver la ponencia completa del Future Trends Forum de Semiconductores, con la participación de Javier Moreno, José Miguel Pascual y Daniel Amor.
La sesión aborda cómo la convergencia entre tecnología civil y aplicaciones críticas, la aceleración de la innovación y los retos de soberanía están redefiniendo el papel del semiconductor en dos sectores estratégicos para Europa.
Javier Moreno/Jose Miguel Pascual/Daniel Amor: «Semiconductors in Space and Defense» #semiconductors
[a1]link al articulo nº3
Jefe de Operaciones de Ingeniería en Thales Alenia Space