IA y soft skills: combinación ganadora en educación 

Resumen generado por IA

Un estudio de BusinessNameGenerator destaca que las competencias transversales o soft skills tienen igual o mayor valor que las hard skills en el entorno laboral actual, especialmente debido a la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial (IA). Estas herramientas han cambiado la demanda de habilidades, exigiendo a los empleados adaptarse, innovar y mejorar su interacción social y capacidad para trabajar en equipo. La tecnología, si bien automatiza procesos, también refuerza la importancia de la componente humana en las organizaciones.

La IA, la realidad aumentada y virtual facilitan la formación inmersiva mediante simulaciones realistas que permiten a los empleados practicar en un entorno seguro, mejorando su manejo del estrés y sus habilidades comunicativas y de liderazgo. Además, tecnologías como los chatbots entrenan la resolución de conflictos y la comunicación efectiva. La incorporación de sensores biométricos permite medir la efectividad del aprendizaje, aunque plantea retos en el manejo de datos personales.

El futuro laboral apunta a una colaboración entre humanos y máquinas, donde las soft skills evolucionan hacia una inteligencia aumentada, combinando capacidades humanas con tecnología. Así, el desarrollo de competencias en el siglo XXI requerirá un equilibrio entre habilidades digitales y sociales, destacando la importancia de entender tanto la tecnología como las personas.

La alianza entre el potencial de la tecnología y las capacidades humanas es la clave para la formación del futuro y el acceso al mercado laboral con garantías

Para la mayoría de las empresas, las competencias transversales ya cuentan tanto como, si no más, que las llamadas hard skills. Así lo confirma, entre otros, un estudio de BusinessNameGenerator (BNG). Según la investigación la introducción de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial ha modificado la demanda de competencias específicas, requiriendo a los empleados profundizar en las habilidades ya poseídas o integrar nuevas, especialmente las que tienen que ver con la manera en que las personas trabajan e interactúan con los demás. 

En particular, el desarrollo de tecnologías digitales ha hecho que la capacidad de adaptación e innovación sea un requisito esencial para las empresas que quieren mantenerse competitivas en su sector. La aparente paradoja es que el aumentado protagonismo de la tecnología por un lado permite automatizar procesos, pero por otro vuelve más indispensable que nunca la componente humana, esas soft skills que esa misma tecnología puede ayudar a desarrollar

La inteligencia artificial (IA), la realidad aumentada (RA) y la realidad virtual (RV) permiten elaborar recorridos de formación ‘inmersivos’ con los que el trabajador puede aprender a partir de situaciones verosímiles, pero sin el temor de repercusiones en caso de error. Esto entrena el manejo de las condiciones de estrés que podrían crearse en la realidad.  

Los puntos fuertes de las tecnologías aplicadas al aprendizaje son la posibilidad de recrear escenarios adaptados al contexto en el que opera el trabajador e interactuar con el mismo, proporcionando retroalimentación en tiempo real, tanto sobre el lenguaje verbal como sobre la gestualidad. Innumerables son los escenarios que estos ‘gimnasios virtuales’ pueden crear: una presentación ante compañeros o stakeholders o la gestión de una queja de un cliente. 

Por otro lado, soluciones basadas en IA como los chatbots pueden entrenar el intercambio verbal para la resolución de conflictos o fomentar una comunicación efectiva. Además, los últimos avances en el campo del aprendizaje inmersivo involucran también el sentido del tacto con nuevas formas de seguimiento manual, mientras que los sensores biométricos permiten analizar elementos como el ritmo cardíaco y la respiración, parámetros útiles para monitorear la efectividad real de los programas en curso. 

Sin bien existe una cuestión relacionada con la recolección e interpretación de estos datos, que debe ser lo más respetuosa posible de la privacidad del individuo, el aprendizaje basado en simulación es un paradigma en rápido crecimiento en la formación: desde las primeras herramientas rudimentarias basadas en hipervínculos se ha llegado a sistemas que ofrecen un entorno de simulación en el que las personas enfrentan situaciones complejas, similares a la vida real.  

Se utilizan simuladores basados en inteligencia artificial y cine interactivo, que permiten entrenar las competencias requeridas; entre estas soluciones destacan los llamados serious games, que reproducen situaciones realistas en un entorno protegido para experimentar diferentes estrategias y probar la efectividad de lo que se hace normalmente, recibiendo feedback y aprendiendo de la experiencia vivida. Se trata de una oportunidad de gran valor para el desarrollo del liderazgo y las capacidades de toma de decisiones

En una investigación realizada por la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, se examinaron 28 estudios científicos que compararon la efectividad de los serious games con otras metodologías de aprendizaje. Los investigadores concluyeron que efectivamente esta solución mejora la adquisición de conocimientos y habilidades cognitivas y parece ser prometedora incluso para la adquisición de habilidades motoras. 

El futuro del trabajo no será una competencia entre el ser humano y las máquinas, sino una colaboración sinérgica. Las ‘soft skills’ evolucionarán hacia nuevas formas de ‘inteligencia aumentada’, donde las capacidades humanas se fusionan armoniosamente con el potencial de la IA. Hay que confiar en un encuentro entre ‘soft skills’ y ‘digital skills’ para desarrollar las competencias necesarias en el siglo XXI, donde será indispensable conocer el funcionamiento de la tecnología pero, aún más, el de las personas.