Conocer las ciudades: Big data

Resumen generado por IA

Las ciudades inteligentes se caracterizan por la integración de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como el Internet de las Cosas (IoT) y el análisis de big data, para enfrentar desafíos urbanos. Esta combinación tecnológica permite recopilar grandes volúmenes de datos que, mediante técnicas de Big Data e Inteligencia Artificial, facilitan una mejor toma de decisiones y planificación de políticas públicas. Las redes y la infraestructura digital no solo sostienen las ciudades modernas, sino que también posibilitan la medición constante y el descubrimiento de patrones antes desconocidos.

El uso del poder de los datos contribuye no solo a optimizar la gestión urbana, sino también a impulsar cambios socioeconómicos acelerados. Según ONU-Habitat, algunas ciudades como Hong Kong y Singapur han logrado saltarse etapas tradicionales de desarrollo gracias a la digitalización temprana de su infraestructura, mejorando el bienestar de sus habitantes. Además, la digitalización de servicios públicos abre una vía para la participación ciudadana y agiliza trámites administrativos, como en Estonia, donde todos los asuntos oficiales pueden resolverse en línea.

Sin embargo, este avance tecnológico también plantea un desafío importante: la seguridad y privacidad de los datos ciudadanos. Surge la preocupación sobre si las autoridades podrán garantizar que la información personal esté protegida contra usos indebidos, generando un dilema crucial en el desarrollo de ciudades inteligentes.

La tecnología nos permitirá monitorizar la actividad en la ciudad para hacerlas más eficientes.

Uno de los elementos que definen a las ciudades inteligentes es la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), incluyendo big data, y el Internet de las Cosas (IoT) para abordar los retos urbanos.

Ello está permitiendo recopilar cantidades enormes de datos para su análisis y toma de decisiones mediante técnicas de Big Data y de Inteligencia Artificial.

Las redes y la infraestructura siempre han sido el sustento vital de las ciudades. Hoy en día las redes y las estructuras de datos realizan una función similar pero además nos permiten medirlo todo y descubrir patrones que antes no conocíamos. 

El poder de los datos no solo ayuda a planificar mejor las políticas públicas: también puede contribuir a acelerar cambios socioeconómicos. “En algunos casos, las economías urbanas son capaces de saltarse algunas etapas del desarrollo implantando nuevas tecnologías en la construcción inicial de la infraestructura”, indica ONU-Habitat al respecto. Hong Kong y Singapur serían dos buenos ejemplos de cómo la digitalización de la infraestructura ha ayudado a conquistar más altas cotas de bienestar a sus ciudadanos.

La digitalización de los servicios públicos supone también una ventana de participación ciudadana y, sobre todo, la agilización de trámites. Por poner un ejemplo de big data en ciudades, Estonia tiene a gala que absolutamente todos los asuntos administrativos se pueden resolver online.

¿Alguna contrapartida? La digitalización de la información de los ciudadanos plantea el dilema de la seguridad. ¿Pueden las autoridades garantizar la privacidad de los ciudadanos, asegurar que sus datos estarán a salvo de usos indebidos?