Resumen generado por IA
El capital inicial o equity en una startup representa el grado de propiedad que tienen sus fundadores, inversionistas y empleados a través de acciones. Este reparto es crucial porque determina el control y los beneficios futuros del negocio. Se suele comparar con un pastel finito que se puede dividir, y aunque las porciones son limitadas, su valor puede crecer conforme la empresa tiene éxito. La distribución del equity depende de diversos factores, como la estructura de la empresa, el riesgo asumido por cada fundador, su nivel de compromiso y la contribución innovadora. En startups con varios cofundadores, la división puede complicarse; estudios indican que un 65% fracasan por problemas relacionados con estos socios, y que muchas no establecen reglas claras para ajustar el capital ante eventos importantes.
Además del reparto inicial, en rondas de financiación posteriores es común ceder participación a inversores o empleados, lo que hace necesario tener pautas claras para distribuir el capital. Un criterio común es que los fundadores mantengan al menos el 51% para conservar el control. En resumen, una distribución justa y bien planificada del equity es vital para evitar conflictos, motivar a los participantes y asegurar la estabilidad y crecimiento de la startup. Herramientas como calculadoras de capital pueden facilitar este proceso y ayudar a tomar decisiones informadas.
El capital inicial o equity se refiere al grado de propiedad que las partes interesadas tienen de una startup. Esto generalmente se refiere al valor de las acciones que emiten los fundadores, pero también puede involucrar a otras partes, como inversionistas y empleados. Sea como fuere, la realidad es que este no es un asunto menor, ya que […]
El capital inicial o equity se refiere al grado de propiedad que las partes interesadas tienen de una startup. Esto generalmente se refiere al valor de las acciones que emiten los fundadores, pero también puede involucrar a otras partes, como inversionistas y empleados.
Sea como fuere, la realidad es que este no es un asunto menor, ya que este reparto puede tener importantes repercusiones futuras. La forma más fácil de entender el capital inicial es pensar en él como un pastel. Hay una parte finita del pastel que se puede dividir y compartir, sin embargo, el valor de cada pedazo de pastel puede aumentar a medida que el negocio se vuelve más exitoso.
¿Qué factores podemos tener en cuenta en el equity de una startup?
La proporción se le debe otorgar capital social en una startup dependerá de muchos factores, entre ellos de cómo esté estructurada su empresa. Por lo general, el capital social se divide entre los cofundadores, aunque también, se puede dar cabida a inversores. Además, a medida que el negocio arranca y se desarrolla, es normal que aparezcan otras figuras con las que se puede contar, como empleados o asesores y directivos de la empresa.
Cuando el fundador es uno solo, el asunto no tiene mayor complicación, pero cuando hay varios, la cosa cambia. Según The Founder’s Dilemma de Noam Wesserman, el 65% de las nuevas empresas fracasan por cuestiones relacionados con los cofundadores. Otro dato interesante es que, si bien el 73% de las nuevas empresas determinan cómo dividir el capital dentro del mes de la fundación, más de la mitad de los equipos no incluyen términos que describan cómo ajustar el capital si hay un evento comercial importante como un cambio de estrategia, un nuevo modelo de negocio o la salida de un fundador.
Por tanto, está claro que tomar las mejores decisiones a este respecto es importante para el bien del proyecto. Algunos factores que hay que considerar son los siguientes:
- Riesgo: si un fundador asume más riesgos que otro, como renunciar a su trabajo de tiempo completo o invertir más capital inicialmente, eso debe tenerse en cuenta al dividir el capital social.
- Nivel de compromiso: en las etapas iniciales, muchos cofundadores trabajan para construir sus empresas por poco o ningún pago. Sin embargo, si un cofundador ha asumido roles y responsabilidades más exigentes, o ha demostrado un mayor compromiso para ayudar a que la empresa tenga éxito, ese factor puede tenerse en cuenta.
- Innovación: si la empresa gira en torno a la idea de un cofundador o una investigación única y sus socios realizan otras tareas, se puede considerar la propiedad de la idea original al compartir el capital. Sin embargo, si la empresa se fundó a partir de una idea conjunta, la división en partes iguales también puede ser una opción.
Teniendo en cuenta estos factores, existen diferentes formas de proceder a este reparto. Por ejemplo, se puede realizar con partes iguales (como al 50%, al 33% o al 25%, en función del número de socios). También bajo la fórmula de un socio mayoritario de control, donde un fundador tiene una participación mayor (por ejemplo, 60% – 40%). Hay herramientas como esta calculadora de capital de cofundador para facilitar la toma de decisiones.
¿Y los inversores?
Hasta aquí, nos hemos referido específicamente al capital inicial, pero lo cierto es que también hay etapas posteriores en las que es posible que haya que ceder una participación en su negocio.
Las rondas de financiación de las series a menudo implican una transferencia de capital a los inversores. También existen otras circunstancias en las que podría otorgar una participación accionaria a alguien que no sea fundador de una empresa o inversor financiero. De ello, un ejemplo típico es el de los trabajadores a los que se les compensa de esta forma.
En alguno de estos escenarios, tener claras las pautas sobre cómo proceder a la división del capital social entre los fundadores genera una base sólida a la hora de cómo hacerlo. Por ejemplo, un criterio que se puede tomar es el de que los fundadores quieran mantener una participación de, al menos, el 51%, para intentar mantener el control. Con criterios claros, será más sencillo saber cómo proceder y evitar conflictos.