Reactores modulares pequeños (SMR): qué son y cómo funcionan

Resumen generado por IA

Los reactores modulares pequeños (SMR) buscan cambiar la construcción nuclear tradicional mediante la reducción de la potencia por unidad, la estandarización del diseño y la fabricación seriada de módulos en entornos industriales para ensamblarlos en sitio. Aunque el principio físico sigue siendo la fisión nuclear, los SMR abarcan tecnologías muy diversas —reactores de agua ligera, refrigerados por gas, por sales fundidas o por metales líquidos— y ofrecen ventajas como menor inversión por unidad, escalabilidad modular y sistemas de seguridad pasiva en muchos diseños. Sin embargo, “SMR” no es una etiqueta uniforme: algunos proyectos superan los umbrales de potencia definidos por organismos internacionales, y la modularidad varía ampliamente entre propuestas.

La promesa económica de los SMR depende de demostrar que la producción en serie compensa la pérdida de economías de escala propias de los grandes reactores. Comercialmente hay avances (reactores en operación en Rusia y China, un BWRX-300 en construcción en Canadá y diseños aprobados en EE. UU.), pero la madurez sigue siendo limitada y los costes reales por MW aún inciertos. Persisten retos regulatorios, gestión de residuos y la necesidad de plazos y reducción de costes comprobables. La creciente demanda de electricidad por centros de datos e IA ha impulsado interés e inversión, pero la confirmación del potencial comercial y económico de los SMR requerirá la próxima década de proyectos en serie y experiencia acumulada.

Los SMR prometen combinar fabricación modular, sistemas de seguridad pasiva y menor inversión inicial para replantear el papel de la energía nuclear. Analizamos qué son, cómo funcionan, cuánto cuestan y qué proyectos avanzan en 2026.

Construir una central nuclear convencional exige una enorme inversión inicial, largos procesos regulatorios y años de obra. Los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR por sus siglas en inglés (Small Modular Reactors), quieren cambiar parte de esa lógica.

La idea consiste en reducir la potencia de cada unidad, estandarizar el diseño y trasladar una parte mucho mayor de la fabricación desde la obra hasta entornos industriales controlados. Después, los módulos se transportan al emplazamiento para su ensamblaje.

El objetivo es aprovechar la repetición industrial para acortar plazos, reducir riesgos de construcción y desplegar capacidad de manera progresiva.

La promesa es importante. La demostración económica todavía está pendiente.

¿Qué son los reactores modulares pequeños?

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) define habitualmente los SMR como reactores nucleares avanzados con una potencia de hasta 300 MW eléctricos por unidad, aproximadamente un tercio de la capacidad de un gran reactor convencional.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) español utiliza también ese umbral. El OIEA mantiene además su base de datos ARIS, que recoge más de 80 diseños en distintas fases de desarrollo y despliegue.

Hay, sin embargo, un matiz importante. La etiqueta SMR no se utiliza exactamente igual en todos los países y proyectos. Rolls-Royce SMR, por ejemplo, desarrolla en Reino Unido un reactor denominado SMR con una potencia de 470 MWe, por encima de la referencia de 300 MWe del OIEA.

Por eso resulta más útil entender SMR como una combinación de menor escala y construcción modular que como una categoría perfectamente cerrada.

Qué significan las siglas SMR

El acrónimo resume sus principales características: son small, porque ofrecen menos potencia por unidad que los grandes reactores nucleares. Y son modular, porque buscan fabricar de forma estandarizada grandes partes de la instalación fuera del emplazamiento y trasladarlas posteriormente para su ensamblaje.

Eso tampoco significa necesariamente transportar “el reactor entero” en un camión. La modularidad varía mucho entre diseños. Rolls-Royce, por ejemplo, plantea fabricar aproximadamente el 90% de su planta en fábrica y construir la central a partir de alrededor de 1.500 módulos transportables.

El principio físico sigue siendo la fisión nuclear. Los SMR dividen núcleos atómicos para liberar energía, igual que las centrales actuales. Son, por tanto, muy diferentes de la fusión nuclear, una tecnología que busca unir núcleos ligeros y que la Fundación Innovación Bankinter ha analizado en Energía de fusión.

Cómo funciona un SMR

En los diseños de agua ligera, el funcionamiento básico resulta familiar: la fisión del uranio genera calor. Ese calor permite producir vapor y el vapor mueve una turbina conectada a un generador eléctrico. Lo novedoso está principalmente en el diseño de la instalación, su escala y su fabricación.

Algunos SMR integran en una única vasija componentes que en una gran central aparecen separados. Otros utilizan refrigerantes diferentes al agua o trabajan a temperaturas más elevadas para producir, además de electricidad, calor industrial.

Esa diversidad explica por qué hablar de “los SMR” como si fueran una única tecnología puede llevar a error.

¿Son más seguros los SMR?

Muchos diseños incorporan sistemas de seguridad pasiva.

En lugar de depender exclusivamente de bombas, generadores eléctricos o intervención humana para mantener refrigerado el núcleo ante determinadas incidencias, utilizan fenómenos físicos como la gravedad y la circulación natural del refrigerante.

La Comisión Europea explica que estos sistemas pasivos pueden aumentar el tiempo disponible para responder ante determinados incidentes y permitir prescindir de algunos componentes activos.

Pero conviene evitar una conclusión automática: pequeño no significa libre de riesgo.

El diseño concreto, el combustible, el refrigerante, el emplazamiento y las decisiones del regulador siguen siendo determinantes.

Lo mismo ocurre con las zonas de planificación de emergencia. Su posible reducción depende del diseño, del análisis de seguridad y de la evaluación del regulador; no es una consecuencia automática de utilizar un reactor de menor potencia.

No todos los reactores avanzados son iguales

Bajo el debate sobre SMR aparecen varias familias tecnológicas.

Los reactores de agua ligera (LWR) son los más próximos a la tecnología nuclear actual. Entre ellos encontramos NuScale US460, el BWRX-300 de GE Vernova Hitachi o el ACP100, también conocido como Linglong One, que China está construyendo en Hainan.

Los reactores refrigerados por gas de alta temperatura pueden alcanzar temperaturas especialmente interesantes para procesos industriales. Aquí aparecen el HTR-PM chino y el Xe-100 de X-energy, un reactor de 80 MWe por módulo capaz de producir también calor y vapor de alta temperatura.

También existen diseños refrigerados mediante sales fundidas. Aquí conviene hacer una distinción importante. En algunos reactores de sales fundidas, el combustible puede encontrarse disuelto en la propia sal. Pero ese no es el caso de todos los diseños.

Kairos Power, por ejemplo, desarrolla un reactor de alta temperatura refrigerado por sales fluoradas que utiliza combustible TRISO sólido en forma de pequeñas esferas. Su refrigerante es una sal fundida denominada Flibe.

Finalmente aparecen los reactores rápidos refrigerados por metales líquidos como sodio o plomo.

Uno de los proyectos más avanzados es Natrium, desarrollado por TerraPower. Su reactor rápido refrigerado por sodio tendrá una potencia nominal de 345 MWe y estará asociado a almacenamiento térmico en sales fundidas. Por potencia y características, encaja mejor en la categoría más amplia de reactor avanzado de Generación IV que en la definición estricta de SMR del OIEA.

¿Cuántos SMR funcionan ya?

La realidad comercial sigue siendo mucho más pequeña que el número de proyectos anunciados.

Uno de los primeros hitos fue Akademik Lomonosov, la central nuclear flotante rusa formada por dos reactores KLT-40S. Entró en operación comercial en mayo de 2020.

En China, el HTR-PM de Shidaowan, formado por dos módulos conectados a una turbina, entró en operación comercial en diciembre de 2023.

El siguiente proyecto que concentra gran atención es ACP100 o Linglong One, un reactor integral de agua a presión de 125 MWe.

Su entrada en operación estaba prevista para 2026. Sin embargo, a mediados de septiembre seguía realizando pruebas previas a la puesta en servicio.

En Occidente, el proyecto que más claramente ha pasado de los planos a la obra es el BWRX-300 de GE Vernova Hitachi. Su primera unidad está en construcción en Darlington, Canadá, con finalización prevista para 2029 y operación comercial alrededor de 2030.

SMR frente a reactor nuclear convencional

CriterioSMRReactor convencional
PotenciaHabitualmente hasta 300 MWe por móduloFrecuentemente alrededor de 1.000 MWe o más
ConstrucciónMayor grado de modularización y prefabricaciónGran parte de la construcción se realiza en el emplazamiento
Inversión por unidadMenor desembolso absolutoInversión inicial muy elevada
EscalabilidadPosibilidad de añadir módulosCapacidad fijada desde el proyecto
SeguridadMuchos diseños incorporan sistemas pasivosDepende del diseño y generación del reactor
Madurez comercialMuy limitadaDécadas de experiencia operativa

La diferencia económica clave está en la última fila. Los grandes reactores cuentan con décadas de experiencia industrial. Los SMR intentan sustituir parte de las economías de escala de una gran planta por economías de serie obtenidas fabricando muchas unidades iguales.

Todavía no sabemos hasta qué punto funcionará.

El gran reto de los SMR: demostrar que salen las cuentas

La principal ventaja financiera de un SMR no consiste necesariamente en producir electricidad más barata. Consiste en requerir una inversión menor por unidad y permitir desplegar capacidad de forma gradual.

Eso reduce la cantidad de capital comprometido en cada proyecto y puede resultar atractivo para compañías eléctricas, industrias o redes que no necesitan reactores de más de 1 GW.

La cuestión pendiente es el coste por megavatio producido. Los reactores pequeños pierden parte de las economías de escala que favorecen a las plantas grandes. Para compensarlo necesitan fabricar muchas unidades estandarizadas, reducir el trabajo en obra y acumular aprendizaje industrial.

El caso de NuScale y su Carbon Free Power Project con UAMPS muestra el riesgo. El proyecto fue cancelado en noviembre de 2023 después de no conseguir suficiente apoyo entre las eléctricas municipales participantes.

Eso no frenó el desarrollo regulatorio de la tecnología. En mayo de 2025, la Nuclear Regulatory Commission estadounidense aprobó el diseño NuScale US460, compuesto por seis módulos de 77 MWe para un total de 462 MWe.

Tecnología aprobada no significa todavía tecnología económicamente demostrada.

¿Cuánto cuesta un SMR?

Aquí conviene ser especialmente prudentes. Hay estimaciones de fabricantes y numerosos modelos económicos, pero muy pocos proyectos comerciales terminados con los que contrastarlas.

El modelo SMR parte de una hipótesis industrial: las primeras unidades resultarán más caras, mientras que la fabricación repetida de reactores iguales debería reducir el coste a medida que madura la cadena de suministro. El problema es que esa curva de aprendizaje todavía tiene que demostrarse.

Por eso evitamos ofrecer una cifra única de “cuánto cuesta un SMR”. El resultado depende mucho del diseño, del país, de los tipos de interés, del modelo de financiación, de la regulación y, sobre todo, de si hablamos del primer ejemplar o de una hipotética flota fabricada en serie.

El BWRX-300, por ejemplo, plantea tiempos de construcción de 24 a 36 meses desde el primer hormigonado nuclear para unidades maduras o nth-of-a-kind. Es un objetivo del fabricante, no todavía una experiencia acumulada sobre una flota comercial.

Los residuos siguen siendo un reto

Los SMR tampoco eliminan los residuos radiactivos: generan combustible gastado y otros materiales que deben gestionarse durante largos periodos, aunque su naturaleza y cantidad dependen del reactor y de su ciclo de combustible.

Tampoco puede afirmarse de forma general que, por ser pequeños, produzcan menos residuos por unidad de electricidad.

Un estudio publicado en PNAS sobre los residuos de tres diseños SMR concluyó que determinados diseños pueden generar mayores volúmenes de algunos residuos por unidad de energía producida que un reactor convencional de agua ligera. Los propios autores advierten de que su análisis estudia tres tecnologías concretas y que los resultados no deben extrapolarse de forma automática a todos los SMR.

La gestión de residuos debe evaluarse, por tanto, tecnología por tecnología.

Empresas y proyectos que están marcando la carrera

El mapa actual combina grandes grupos industriales, compañías nucleares estatales y nuevas empresas tecnológicas.

NuScale cuenta con un diseño modular de agua ligera aprobado por el regulador estadounidense.

GE Vernova Hitachi construye el primer BWRX-300 en Canadá, probablemente el proyecto occidental más avanzado en estos momentos.

Rolls-Royce SMR avanza en programas en Reino Unido, República Checa y Suecia con un diseño PWR de 470 MWe basado en fabricación modular.

TerraPower obtuvo en marzo de 2026 el permiso de construcción para Natrium en Wyoming. Fue un hito regulatorio para los reactores avanzados estadounidenses.

X-energy desarrolla el Xe-100. Su proyecto con Dow en Texas avanza en el proceso regulatorio y la compañía trabaja además con Amazon y Energy Northwest en un despliegue inicial de cuatro módulos, ampliable hasta doce.

Kairos Power inició en abril de 2026 la construcción de Hermes 2 en Tennessee. El proyecto será su primera planta de demostración capaz de suministrar electricidad a la red.

China continúa desarrollando ACP100, mientras Rusia mantiene en operación Akademik Lomonosov y trabaja en otros conceptos de reactores avanzados.

¿Qué ocurre con los SMR en España?

España no tiene actualmente un proyecto de construcción de SMR autorizado o en ejecución. Sí existe actividad científica y tecnológica.

El Consejo de Seguridad Nuclear está estudiando los retos regulatorios de los SMR, desde las características de sus sistemas pasivos hasta la necesidad de adaptar determinados procesos de licenciamiento.

Además, grupos de investigación españoles participan desde hace años en proyectos europeos relacionados con su seguridad.

La Universidad Politécnica de Madrid participó en McSAFER, una iniciativa europea destinada a desarrollar métodos avanzados de evaluación de seguridad para reactores modulares pequeños. La investigación española incluye análisis neutrónicos, termohidráulicos, simulación de accidentes y estudios específicos sobre diseños como NuScale.

Europa, en cambio, ha acelerado claramente sus planes. En marzo de 2026, la Comisión Europea presentó su estrategia para acelerar el desarrollo y despliegue de SMR y reactores modulares avanzados. El objetivo es facilitar que los primeros proyectos europeos estén operativos a comienzos de la década de 2030.

IA y centros de datos: un nuevo motor para la energía nuclear

El rápido crecimiento de la inteligencia artificial ha añadido un nuevo elemento al debate.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría alcanzar unos 945 TWh en 2030, más del doble que en 2024 y ligeramente por encima del consumo eléctrico actual de Japón. La inteligencia artificial será el principal motor de ese crecimiento.

Esta demanda explica por qué las grandes tecnológicas están entrando en el debate nuclear.

Google ha firmado un acuerdo con Kairos Power para desarrollar hasta 500 MW de capacidad nuclear mediante varios reactores, con el primer despliegue previsto alrededor de 2030.

Amazon ha invertido en X-energy y apoya un primer proyecto de 320 MW con Energy Northwest, ampliable hasta 960 MW. X-energy y Amazon plantean además desarrollar más de 5 GW de nueva capacidad en Estados Unidos hasta 2039.

Conviene colocar los calendarios en perspectiva. La propia AIE estima que los primeros SMR que respondan a esta nueva demanda empezarán a aportar electricidad alrededor de 2030.

La IA está acelerando el interés y la inversión. Todavía no está siendo alimentada a gran escala por SMR.

El futuro de los reactores modulares pequeños

2026 marca un momento interesante. La tecnología ha dejado atrás la fase puramente conceptual. Hay reactores operativos en Rusia y China, un BWRX-300 en construcción en Canadá, diseños aprobados por reguladores estadounidenses y proyectos de Generación IV que ya han obtenido permisos de construcción.

Europa también ha decidido acelerar. Eso no significa que la promesa comercial esté resuelta. Los próximos proyectos tendrán que demostrar tres cosas: que pueden construirse en los plazos anunciados, que la producción en serie reduce realmente los costes y que los nuevos diseños pueden superar los procesos regulatorios sin perder las ventajas de la estandarización. Ahí está la verdadera innovación.

Los SMR intentan trasladar a la industria nuclear una lógica habitual en otros sectores: fabricar muchas veces el mismo producto en lugar de construir cada central como un proyecto casi único. Si esa lógica funciona, pueden abrir una nueva etapa para la fisión nuclear.

Si no consigue compensar las economías de escala de los grandes reactores, seguirán siendo una tecnología atractiva con un problema económico pendiente. Los próximos diez años deberían dar una respuesta mucho más clara.

La Fundación Innovación Bankinter ya analizó esta tecnología en El futuro de la energía nuclear: reactores modulares compactos. Cuatro años después, la diferencia es significativa: algunos de aquellos diseños han llegado a las obras, al proceso de licenciamiento y a contratos comerciales. El gran examen empieza ahora.