Nos cuesta confiar. En la era digital existe una desconfianza generalizada en todo tipo de ámbitos. No es un fenómeno puntual. Esta pérdida de confianza y las posibles medidas que podemos adoptar para salvarla son el foco de nuestro último informe “Confianza en la era digital”.
La confianza se encuentra en la base de todas las relaciones, tanto si hablamos de personas como si nos referimos a relaciones institucionales o empresariales. En plena era digital, esa confianza trasciende el plano físico y se hace necesaria también en el digital. En Internet, nos relacionamos con amigos, con otros profesionales, con entidades públicas y con empresas. Y la confianza (o su ausencia) es igual de determinante que en el mundo “real”.
Dependiendo de en qué ámbito nos estemos moviendo —y más allá del medio en el que lo hagamos—, Deloitte distingue cuatro dimensiones de la confianza:
• Física: referente a nuestra integridad física y la de nuestros allegados.
• Emocional: lo que nos rodea —personas e instituciones— nos permite ser nosotros mismos.
• Financiera: sobre la continuidad de nuestras fuentes de ingresos y la seguridad de las entidades bancarias que gestionan nuestros ahorros.
• Digital: las transacciones que realizamos online —compras, comunicaciones, etc.— son seguras y privadas.