Biobots, entre seres vivos y robots

Resumen generado por IA

Un equipo de científicos estadounidenses, compuesto por biólogos y expertos en robótica, ha desarrollado los primeros biobots, organismos vivos programables creados a partir de células de la rana de uñas africana. Este avance fue posible gracias al superordenador Deep Green de la Universidad de Vermont, que permitió analizar el comportamiento de cientos de células y seleccionar estructuras óptimas mediante algoritmos. Los biobots resultantes pueden realizar diversas funciones, como manipular y transportar objetos, colaborar en movimientos colectivos e incluso autorrepararse si se dañan.

Este innovador desarrollo representa un avance significativo con potenciales aplicaciones en múltiples campos. En medicina regenerativa, los biobots podrían facilitar la reconstrucción y regeneración de tejidos. En robótica, permiten diseñar máquinas con comportamientos biológicos, mientras que en la fabricación automatizada abren la puerta a crear organismos a medida para funciones específicas. Además, integran la inteligencia artificial en organismos vivos, marcando el inicio de una nueva era en materiales y tecnologías.

Según Josh Bongard, uno de los creadores, estos biobots constituyen una tercera clase de materia animada, distinta de robots y organismos tradicionales, lo que podría llevar a replantear las definiciones de vida y máquina en biología y filosofía. Este proyecto representa un primer paso hacia una revolución científica y tecnológica con profundas implicaciones.

Los biobots son organismos vivos programables, es decir, seres vivos que obedecen las directrices de sus creadores.

Un equipo de investigación estadounidense, formado por los biólogos; Michael Levin Douglas Blackiston, y dos expertos en robótica; Josh Bongard y Sam Kriegman, han creado los primeros biobots, organismos vivos programables.

La creación de este biobot ha seguido un proceso que no se podría haber dado sin el superordenador Deep Green de la Universidad de Vermont. Durante meses, se ha observado el comportamiento de cientos de células de la rana de uñas africana. Se han estudiado estos comportamientos y creado estructuras de comportamiento de esas células. Posteriormente, un algoritmo ha escogido los diseños de estructura más adecuados para una determinada área o actividad.

El resultado es una pequeña máquina biológica (creada a partir de cientos de células de la rana) capaz de replicar el comportamiento determinado por su creador (en este caso, los científicos). De este proceso, los científicos han configurado el biobot en 4 tipos de comportamientos:

  • Manipulación de objetos, los biobots se dirigen a las partículas de su entorno y las empujan,
  • Transporte de objetos, podrían crearse biobots con un agujero en medio que sirviera para transportar objetos,
  • Comportamiento colectivo, varios biobots podría colaborar para realizar movimientos,
  • Resistencia, se ha comprobado que si se rompe el biobot tiende a reconstruirse solo.

Esto es sólo una prueba de concepto, pero abre la puerta a conseguir incitar a diferentes células a construir estructuras específicas, y por lo tanto también comportamientos definidos por el creador. Esto una revolución en áreas como:

  • La medicina regenerativa, ya que se podrán reconstruir partes del cuerpo o incitar a su regeneración.
  • El desarrollo de la robótica, haciendo que las máquinas tengan comportamientos muy parecidos a los biológicos.
  • Automatización de la fabricación de diseños por ordenador de sistemas de seres vivos a medida para funciones a medida.
  • Aplicación de la Inteligencia Artificial a organismos.

Es el primer paso de una revolución de nuevos materiales y tal y como asegura Josh Bongard, uno de sus creadores. “Parece que estos biobots son una tercera clase de materia animada: no son robots ni son, estrictamente, organismos. Creo que estos biobots obligarán a los biólogos y a los filósofos a repensar nuestras definiciones de la vida y de lo que es una máquina”.