Talento global para la energía de fusión: formar, atraer y conectar a la nueva generación energética

Resumen generado por IA

La energía de fusión tiene el potencial de revolucionar el sistema energético global, pero su desarrollo no depende solo de avances científicos o tecnológicos, sino fundamentalmente de contar con una fuerza laboral capacitada y diversa. Steven Biegalski, del Georgia Institute of Technology, y Ralf Kaiser, del Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam, coinciden en que es imprescindible una estrategia global de talento que abarque desde la educación técnica y universitaria hasta la formación en países en desarrollo y la reconversión de profesionales de otros sectores. La demanda de expertos será enorme en la próxima década, con cientos de miles de profesionales necesarios en todo el mundo.

Biegalski destaca la brecha educativa actual, donde la formación en tecnologías de fusión no ha seguido el ritmo de la inversión y el desarrollo, y propone un enfoque interdisciplinar que combine física, ingeniería, robótica, computación y políticas públicas. Kaiser, por su parte, resalta la importancia de incluir a países en desarrollo en esta revolución energética, promoviendo programas prácticos y multinivel que formen tanto a desarrolladores como a usuarios y operadores de la tecnología. Ambos expertos subrayan la necesidad de colaboración internacional, movilidad y una visión inclusiva para acelerar la formación y garantizar que la energía de fusión pueda ser una solución limpia, segura y universal. Sin talento preparado, la fusión no será posible.

Dos referentes internacionales analizan cómo desarrollar una fuerza laboral global preparada para impulsar la energía de fusión, desde la formación técnica hasta la cooperación con países en desarrollo

Si la energía de fusión aspira a transformar el sistema energético global, no bastará con avances científicos o industriales. Hacen falta personas. Muchas. Con perfiles técnicos diversos, capacidad de adaptación y visión de futuro. Así lo defienden Steven Biegalski, director del programa de Ingeniería Nuclear y Radiológica del Georgia Institute of Technology, y Ralf Kaiser, responsable de programas en el Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam (ICTP), en sus intervenciones en el Future Trends Forum «Energía de Fusión: una revolución energética en marcha«.

Ambos expertos coinciden en una idea central: la revolución de la fusión necesita una estrategia global de talento. Una estrategia que abarque desde la educación técnica y universitaria hasta la movilidad internacional, los programas de formación en países en desarrollo y el reciclaje de profesionales de otros sectores tecnológicos. La demanda será enorme: cientos de miles de perfiles cualificados a nivel mundial en la próxima década.

En este artículo exploramos las claves expuestas por Biegalski y Kaiser para construir esa fuerza laboral del futuro, capaz de hacer realidad una energía limpia, segura y universal. Porque sin personas preparadas, no habrá fusión posible.

Si quieres ver la ponencia de Steven Biegalski, puedes hacerlo en este vídeo:

Steven Biegalski: «Workforce for Fusion: Training Challenges and Critical Skills» #FusionForward

Si quieres ver la ponencia de Ralf Kaiser, puedes hacerlo en este vídeo:

Ralf Kaiser: «Capacity Buiding for Fusion Energy» #FusionForward

Steven Biegalski: una hoja de ruta educativa para un desafío interdisciplinar

Desde la perspectiva del sistema educativo estadounidense, Steven Biegalski alerta de una brecha crítica: la educación en tecnologías de fusión no ha acompañado el ritmo del desarrollo tecnológico ni de la inversión. Más de 10.000 millones de dólares se han destinado a startups y centros de investigación en todo el mundo (5.600 millones solo en EE. UU.), pero los programas universitarios en fusión siguen infradotados.

Según Biegalski, el desafío va más allá de formar nuevos doctores: es necesario construir una cadena de talento desde técnicos hasta investigadores senior. Y para eso, las universidades deben adoptar un enfoque interdisciplinar que combine física, ingeniería nuclear, ciencia de materiales, termodinámica, robótica, computación y hasta políticas públicas. “La fusión no es una disciplina, es un ecosistema técnico”, señala.

Además, advierte sobre la competencia por el talento con otros sectores tecnológicos como la computación cuántica, el aeroespacial o las renovables. Por eso defiende un enfoque colaborativo entre países e instituciones que permita compartir recursos, generar movilidad y acelerar la formación de profesionales preparados para los retos industriales y regulatorios de esta tecnología emergente.

Ralf Kaiser: construir capacidades desde lo global, sin dejar a nadie atrás

Ralf Kaiser aporta una visión complementaria desde el sur global. Desde el ICTP, su misión es clara: formar científicos de países en desarrollo para que puedan contribuir -y beneficiarse- del avance tecnológico mundial. “El talento está distribuido de forma uniforme en el mundo; la oportunidad, no”, recuerda, citando al Nobel Abdus Salam, fundador del centro.

Kaiser insiste en que la revolución de la fusión debe ser también una oportunidad para países como India, China, Indonesia o Nigeria, que serán los principales demandantes de nuevas plantas energéticas en las próximas décadas. Para ello, propone un modelo de formación basado en grados avanzados aplicados, con fuerte componente práctico, como el máster en física médica que el ICTP lleva impartiendo 20 años. Su estructura es clara: un año de clases teóricas, un año de formación práctica en hospitales. El objetivo es que los profesionales estén listos para trabajar en entornos con escasa infraestructura.

Aplicado a la fusión, Kaiser defiende un enfoque multinivel de capacitación: no solo formar a los “desarrolladores” de tecnología (físicos de plasma o investigadores en superconductividad), sino también a los “usuarios” y “contribuidores”: técnicos, operadores, ingenieros de planta. “Como con la aviación, no todos tienen que diseñar el avión, pero cada país necesita pilotos y mecánicos”, explica.

También resalta la urgencia de actuar: según sus datos, en los próximos 10 años se necesitarán varios cientos de miles de profesionales capacitados para acompañar el despliegue global de la fusión. Para acelerar este proceso, propone certificados especializados, másteres cortos, formación online y centros regionales de entrenamiento.

Una llamada a la acción: colaboración, movilidad y visión internacional

Ambos ponentes coinciden en que el desarrollo del talento para la fusión no puede depender exclusivamente de iniciativas locales o nacionales. Hace falta una hoja de ruta educativa global, apoyada en alianzas entre universidades, organismos internacionales y empresas del sector.

Steven Biegalski pone como ejemplo la participación del Georgia Institute of Technology en la red europea ENEN (European Nuclear Education Network), una colaboración que ha permitido intercambios y financiación para proyectos conjuntos entre EE. UU. y Europa. “Las colaboraciones internacionales son clave para aprovechar capacidades institucionales ya existentes y acelerar el desarrollo de programas”, afirma.

Por su parte, Kaiser propone que los países que lideran hoy la tecnología de fusión asuman también un rol de liderazgo en la formación de talento global. El enfoque debe ser inclusivo, práctico y orientado al impacto. Porque formar al talento local en los países donde se desplegarán las próximas infraestructuras energéticas no es solo una cuestión de equidad: es una condición para su viabilidad.

Conclusión: sin talento, no hay fusión

La energía de fusión avanza, pero necesita manos que la construyan, operen y mantengan. El futuro de esta tecnología no depende solo de sus avances técnicos. También de la capacidad para formar a la próxima generación de profesionales que la harán posible.

La conclusión es clara: necesitamos una estrategia de talento global. Que forme tanto a expertos como a técnicos. Que promueva la movilidad y la cooperación. Que no se limite a Europa y EE. UU., sino que incluya también a los países que más la necesitan. Solo así la fusión podrá cumplir su promesa de transformar el sistema energético mundial.

Este artículo es parte del análisis que hemos realizado desde la Fundación Innovación Bankinter. El informe completo, Energía de Fusión: una revolución energética en marcha, recoge las aportaciones de más de veinte expertos internacionales y define los cinco ejes críticos para escalar la energía de fusión como motor climático, económico y tecnológico.

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Y si te interesa seguir explorando esta transformación, no te pierdas las próximas entregas de la serie Fusion Forward, donde seguimos acercando a la sociedad -con rigor y visión- las claves del futuro energético que ya se está diseñando.