Visual thinking: pensar con imágenes para comprender mejor

Resumen generado por IA

Una reunión donde cada asistente se lleva una versión distinta de lo acordado mejora notablemente si las ideas se hacen visibles: objetivos, problemas agrupados, flechas que muestran dependencias y responsables. Ese es el núcleo del visual thinking: usar dibujos sencillos, palabras clave, símbolos y relaciones espaciales para pensar y comunicar mejor. No se trata de arte, sino de una herramienta cognitiva que obliga a sintetizar la información, decidir qué es esencial y representar relaciones que en un texto quedan escondidas. Dibujar, incluso de forma tosca, mejora la memoria y el entendimiento porque transforma activamente lo que sabemos; la teoría de la codificación dual y estudios sobre el drawing effect apoyan estos beneficios, siempre que las visualizaciones aporten información relevante y no detalles seductores que distraigan.

El proceso práctico es simple: definir una pregunta central, extraer conceptos, convertir relaciones en espacio, usar un vocabulario gráfico mínimo y jerarquizar la información hasta que el diagrama funcione sin explicaciones extensas. En educación sirve para que docentes y alumnos sinteticen conceptos (sketchnotes, mapas conceptuales) y en empresas facilita reuniones, detecta contradicciones y organiza decisiones. Herramientas digitales (Miro, Mural, Excalidraw) permiten colaboración remota, pero la clave sigue siendo qué se muestra y qué se omite: una buena visualización hace manejable la complejidad sin distorsionarla y crea una superficie compartida donde negociar y descubrir colectivamente lo que realmente pensamos.

El visual thinking utiliza dibujos sencillos, palabras, flechas, diagramas y relaciones espaciales para hacer visibles las ideas. No exige saber dibujar: consiste en transformar información compleja en una representación que ayude a comprender, recordar, comunicar y resolver problemas.

Una reunión termina después de una hora. Han hablado ocho personas, han aparecido veinte ideas y, cuando todos abandonan la sala, cada participante parece haberse llevado una versión ligeramente diferente de lo acordado.

Imaginemos ahora la misma conversación con las ideas principales visibles en una pared: objetivos dentro de un recuadro, problemas agrupados por temas, flechas que muestran dependencias, interrogantes señalados con un símbolo y próximos pasos conectados con responsables.

La conversación sigue siendo la misma. Lo que cambia es que el pensamiento ha salido de nuestras cabezas y se ha convertido en algo que todos pueden observar, discutir y modificar.

Ese es el principio fundamental del visual thinking o pensamiento visual.

No consiste en hacer dibujos bonitos. Tampoco en sustituir los textos por ilustraciones. Consiste en utilizar imágenes, palabras, símbolos, formas y relaciones espaciales para pensar mejor sobre una información.

En educación puede ayudar a un estudiante a comprender un concepto, resumir un tema o conectar ideas. En una empresa puede servir para explicar una estrategia, representar un proceso, facilitar una reunión o encontrar relaciones que permanecían ocultas dentro de un informe de cincuenta páginas.

¿Qué es el visual thinking o pensamiento visual?

El visual thinking es una forma de organizar, procesar y comunicar información mediante representaciones visuales como dibujos sencillos, diagramas, mapas, símbolos, palabras clave, conectores y estructuras espaciales.

Su objetivo no es producir una obra artística. El dibujo funciona como herramienta cognitiva.

Una de las grandes referencias históricas del concepto es el psicólogo Rudolf Arnheim. En 1969 publicó Visual Thinking, una obra en la que cuestionó la separación tradicional entre percepción y pensamiento y defendió la importancia de los procesos perceptivos dentro del razonamiento. Más de medio siglo después, la idea resulta especialmente actual.

Trabajamos con cantidades enormes de información, datos, presentaciones, correos electrónicos y documentos. En ese contexto, representar visualmente un problema puede funcionar como una forma de reducir complejidad sin necesidad de eliminar el razonamiento que contiene.

Visual thinking no significa saber dibujar

Esta es probablemente la principal barrera de entrada. “Yo no sé dibujar”. No hace falta.

Para utilizar pensamiento visual necesitamos un vocabulario sorprendentemente pequeño:

  • círculos y rectángulos;
  • líneas y flechas;
  • personas representadas con trazos básicos;
  • iconos muy sencillos;
  • contenedores;
  • palabras clave;
  • tamaños y colores;
  • relaciones espaciales.

Una flecha puede significar causa, movimiento o dependencia. Un círculo puede agrupar elementos relacionados. Una línea discontinua puede representar una relación incierta. El objetivo es que se entienda nuestra idea.

visual thinking infografia

La investigación sobre el denominado drawing effect resulta especialmente interesante en este punto. En una serie de experimentos, investigadores de la University of Waterloo encontraron ventajas de memoria cuando los participantes dibujaban conceptos frente a cuando simplemente los escribían. Los beneficios aparecieron en diferentes condiciones y no dependían de poseer una gran habilidad artística.

Paradójicamente, dibujar mal puede ser perfectamente suficiente para pensar bien.

Visual thinking

¿Por qué lo visual puede ayudar a aprender?

Aquí conviene evitar una simplificación muy extendida. Se repite a menudo que “el cerebro procesa las imágenes 60.000 veces más rápido que el texto” o variantes similares. No existe una referencia científica sólida que permita utilizar esa cifra como una propiedad general del cerebro humano.

La teoría de la codificación dual

El psicólogo Allan Paivio desarrolló la teoría de la codificación dual, según la cual trabajamos con sistemas relacionados para representar información verbal y no verbal.

Las palabras y las representaciones visuales pueden crear conexiones entre diferentes formas de representar el conocimiento. La investigación educativa ha incluido la codificación dual entre las estrategias respaldadas por décadas de trabajos sobre aprendizaje y memoria.

Eso no significa que poner una fotografía junto a cualquier texto mejore automáticamente el aprendizaje. La imagen debe aportar información o ayudar a organizarla.

De hecho, la investigación sobre aprendizaje multimedia también advierte del denominado seductive details effect: imágenes o elementos interesantes pero irrelevantes pueden añadir carga cognitiva y terminar perjudicando la comprensión.

El principio práctico es sencillo: una buena representación visual reduce ruido; una mala representación visual puede añadirlo.

Dibujar obliga a transformar la información

Existe además otra razón por la que elaborar un esquema propio puede resultar diferente de copiar un párrafo.

Para dibujar una idea necesitamos decidir:

  • ¿Qué es lo importante?
  • ¿Qué relación existe entre estos elementos?
  • ¿Qué puedo eliminar?
  • ¿Qué debería ocupar el centro?
  • ¿Qué depende de qué?

Es decir, debemos procesar y reconstruir la información.

Investigaciones recientes siguen explorando este efecto. Dos experimentos prerregistrados publicados en 2025 encontraron que, frente a escribir, dibujar generaba pensamientos más visuales y elaborados y se asociaba con un mejor recuerdo posterior.

Esto conecta de manera natural con otro concepto que hemos abordado en esta serie: el pensamiento computacional. Ambos intentan hacer manejable la complejidad, aunque lo hacen de manera diferente. El pensamiento computacional descompone, abstrae y estructura procedimientos. El visual thinking externaliza conceptos y relaciones para poder observarlos conjuntamente.

Cómo hacer visual thinking: una guía paso a paso

No hace falta empezar con una gran infografía; una hoja de papel y un bolígrafo son suficientes. El proceso sería el siguiente:

1. Define la pregunta central

Todo lienzo necesita un centro. No escribas simplemente “Marketing”. Formula algo más útil: ¿Por qué estamos perdiendo clientes? o ¿Cómo funciona el aprendizaje adaptativo?

La pregunta ayuda a decidir qué información merece entrar en el dibujo.

2. Extrae conceptos, no frases

Un error habitual consiste en intentar trasladar un texto entero al lienzo. Visual thinking exige sintetizar. En lugar de escribir: “El sistema analiza continuamente las respuestas del estudiante para determinar sus fortalezas y dificultades”.

Podemos extraer: respuestas → análisis → diagnóstico → adaptación

Ya tenemos una estructura.

3. Convierte las relaciones en espacio

Ahora llega la parte verdaderamente visual.

¿Qué concepto está antes?

¿Qué elemento depende de otro?

¿Qué dos ideas pertenecen al mismo grupo?

¿Qué es una causa y qué es una consecuencia?

Colocar físicamente las ideas obliga a tomar esas decisiones.

4. Utiliza un vocabulario gráfico mínimo

No dibujes una universidad real. Dibuja un edificio con tres columnas.

No dibujes un ordenador real. Un rectángulo con una pequeña base basta.

No dibujes una bombilla perfecta. Un círculo con cinco líneas puede representar una idea. El dibujo debe ser rápido porque su función es pensar, no decorar.

5. Introduce jerarquía

No todo puede tener el mismo tamaño.

Utiliza títulos, contenedores, color o grosor para separar:

idea principal → bloques → detalles.

El lector debería poder comprender primero la estructura general y después acercarse al detalle.

6. Comprueba si funciona sin explicación

Mira el resultado durante diez segundos.

¿Puedes entender cuál es el problema?

¿Dónde empieza?

¿Dónde termina?

¿Se distinguen las relaciones importantes?

Si necesitas explicar verbalmente cada línea del dibujo, probablemente todavía puedas simplificarlo.

Ejercicio práctico: explicar una idea compleja en una sola hoja

Probemos con un concepto de esta misma serie: aprendizaje adaptativo.

El objetivo será explicárselo a alguien que nunca ha oído hablar de él.

Paso 1. Escribe en el centro:
“Aprendizaje adaptativo”.

Paso 2. Alrededor coloca cuatro elementos:
“Alumno”, “datos”, “algoritmo” y “contenido”.

Paso 3. Conecta el proceso:

Alumno → realiza actividad → genera datos → sistema analiza → adapta contenido → alumno

Paso 4. Añade solo tres tipos de datos: “aciertos”, “errores” y “tiempo”.

Paso 5. Introduce dos posibles decisiones: “reforzar” o “avanzar”.

En pocos minutos hemos convertido varios párrafos en un mapa.

Ahora podemos detectar algo que el texto lineal ocultaba parcialmente: se trata de un ciclo.

Ese descubrimiento es precisamente el valor del pensamiento visual. No siempre simplificamos únicamente para comunicar después. A veces vemos algo nuevo mientras representamos el problema.

visual thinking

Visual thinking en educación

El aula es uno de los entornos donde el pensamiento visual encuentra aplicaciones más evidentes.

Puede utilizarlo el profesor para explicar, pero también el propio estudiante para construir una representación de lo que ha entendido.

Sketchnotes

Las sketchnotes combinan palabras, dibujos, flechas, marcos y otros elementos visuales para tomar apuntes. No buscan transcribir literalmente una explicación. Obligan a seleccionar y relacionar.

Mapas mentales y conceptuales

Los mapas permiten representar jerarquías y relaciones que resultan difíciles de percibir en una lista lineal. Son especialmente útiles cuando necesitamos comprender sistemas con muchos componentes: un ecosistema, un acontecimiento histórico, una teoría o las distintas partes de un proyecto.

Murales y explicaciones colectivas

El visual thinking puede convertirse también en actividad colaborativa. Un grupo puede construir conjuntamente un mural sobre las causas de un acontecimiento, representar un proceso científico o visualizar diferentes argumentos alrededor de un debate.

La Universidad de Sevilla ha publicado trabajos que describen precisamente el dibujo y el visual thinking como recursos aplicables en educación, incluidos contextos con poblaciones vulnerables.

La Universidad de Málaga también ha explorado propuestas educativas que combinan visual thinking, aprendizaje basado en juegos y herramientas digitales, mostrando cómo estas metodologías pueden integrarse en diseños pedagógicos más amplios.

Es un buen recordatorio de que el pensamiento visual no tiene que funcionar de forma aislada. Puede convivir con la gamificación, con modelos de blended learning o con actividades de resolución de problemas.

Desde Fundación Innovación Bankinter ya hemos señalado precisamente la importancia de que los proyectos educativos innovadores desarrollen creatividad, pensamiento crítico, comunicación, colaboración y resolución de problemas, competencias que un trabajo visual bien planteado puede ayudar a ejercitar.

Visual thinking en la empresa: hacer visible una conversación

En una organización, el problema no suele ser la falta de información. Con frecuencia es exactamente el contrario: tenemos demasiadas diapositivas, documentos, datos, reuniones y opiniones.

La facilitación gráfica intenta transformar conversaciones complejas en una representación compartida.

Imaginemos una reunión para lanzar un nuevo producto. Podemos construir un lienzo con cinco zonas:

problema del cliente | solución | hipótesis | riesgos | próximos pasos

Cada participante añade información.

  • Las ideas duplicadas se agrupan.
  • Las contradicciones se hacen visibles.
  • Las preguntas abiertas quedan señaladas.
  • Las decisiones se conectan con acciones.

Al terminar, el equipo tiene un acta y un modelo compartido de la conversación.

Esto es especialmente útil en equipos multidisciplinares, donde una misma palabra puede significar cosas diferentes para ingeniería, marketing, finanzas o diseño.

En Fundación Innovación Bankinter hemos abordado esta necesidad al analizar las metodologías Agile y Design Thinking, que utilizan procesos estructurados para potenciar creatividad, colaboración y adaptación dentro de las empresas.

El visual thinking puede funcionar como lenguaje común dentro de esos procesos.

Visual thinking como herramienta para resolver problemas

La representación visual tiene además una virtud que va más allá de comunicar. Permite manipular el problema:

  • Podemos mover un elemento.
  • Agrupar dos causas.
  • Dibujar una relación nueva.
  • Eliminar una actividad.
  • Descubrir un cuello de botella.

En un texto, las ideas aparecen necesariamente una detrás de otra. En un lienzo, podemos observarlas simultáneamente. Eso resulta especialmente potente cuando trabajamos con sistemas.

Pensemos en el proceso de alta de un nuevo cliente. Dibujar cada paso permite detectar aprobaciones redundantes, tareas duplicadas o recorridos innecesarios.

O imaginemos una startup intentando entender por qué no convierte usuarios gratuitos en clientes de pago. Un mapa puede conectar adquisición, activación, utilización, precio, soporte y abandono.

El dibujo no proporciona automáticamente la respuesta. Lo que hace es cambiar la superficie sobre la que pensamos.

Visual thinking vs. design thinking: ¿son lo mismo?

No. Aunque suelen aparecer juntos, cumplen funciones diferentes:

Visual thinkingDesign thinking
Es una forma de representar y procesar ideas visualmenteEs una metodología más amplia para resolver problemas
Puede utilizarse en minutosSuele estructurarse en varias fases
Busca comprender y comunicarBusca investigar, idear, prototipar y validar soluciones
Puede aplicarse individualmenteHabitualmente implica trabajo con usuarios y equipos
Es una herramientaEs un proceso metodológico

El Design Thinking utiliza con frecuencia técnicas visuales: mapas de empatía, customer journeys, diagramas, prototipos o mapas de afinidad.

Por eso ambos enfoques se complementan muy bien. Mientras Design Thinking nos proporciona un proceso para avanzar desde un problema hacia una solución, visual thinking puede ayudarnos a hacer visible lo que descubrimos durante ese recorrido.

La Fundación ha analizado también esta combinación entre creatividad, colaboración y estructuras de innovación en sus contenidos sobre Design Thinking y metodologías Agile.

Herramientas digitales para visual thinking

El pensamiento visual no necesita tecnología.

Pero las pizarras digitales han eliminado una de las limitaciones históricas de una pared física: ahora un equipo distribuido puede trabajar simultáneamente sobre el mismo lienzo. A continuación, mencionamos algunas de las más utilizadas:

Miro

Miro ofrece un lienzo colaborativo con notas, formas, diagramas y plantillas para técnicas como Design Thinking, storyboarding, mapas y brainstorming. Su foco actual se ha ampliado hacia un espacio de innovación visual y colaboración en tiempo real o asíncrona.

Mural

Mural está especialmente orientado a colaboración visual y facilitación de equipos. Permite trabajar con notas, esquemas, mapas, votaciones y plantillas, y ofrece funciones pensadas para reuniones y talleres, incluidos entornos híbridos y remotos.

Excalidraw

Excalidraw adopta un enfoque deliberadamente sencillo: una pizarra colaborativa con estética de dibujo a mano alzada, especialmente útil para diagramas rápidos, flujos y explicaciones visuales. Su versión básica puede utilizarse directamente en el navegador sin necesidad de registro.

Para educación ofrece además usos como mapas mentales, diagramas, brainstorming y co-creación en tiempo real.

La herramienta, de nuevo, es secundaria; una pizarra digital con cien funciones no convierte una reunión en visual thinking si terminamos llenándola con cien párrafos de texto.

Cuando lo visual también puede simplificar demasiado

Toda representación es una selección y toda selección deja algo fuera.

Un mapa de procesos puede ocultar excepciones. Una infografía puede eliminar matices. Un diagrama causal puede hacer que una relación compleja parezca más segura de lo que realmente es. El objetivo del visual thinking no debería ser hacer que todo parezca simple, sino hacer que una complejidad resulte más manejable sin distorsionarla.

Por eso conviene preguntarse siempre: ¿Qué he eliminado para crear este dibujo? ¿Esos detalles eran realmente irrelevantes?

Esta precaución resulta particularmente importante en problemas científicos, sociales o estratégicos donde existen relaciones inciertas y múltiples causas.

Un buen mapa también debe ser capaz de representar la duda.

Del folio al conocimiento compartido

El visual thinking parece una técnica sencilla porque sus herramientas lo son:

  • Un círculo.
  • Una flecha.
  • Tres palabras.
  • Un color.

Pero detrás de esos elementos aparece una operación intelectual bastante sofisticada: decidir cómo está organizada una idea.

Para dibujar un concepto debemos identificar lo esencial, descubrir relaciones, construir jerarquías y descartar ruido.

Para dibujar un problema en grupo necesitamos además negociar cómo lo entendemos.

Por eso el pensamiento visual puede ser útil tanto para un estudiante que intenta comprender una asignatura como para un equipo directivo que necesita decidir una estrategia.

Y conecta bien con muchas de las metodologías que hemos recorrido en esta serie: el pensamiento computacional ayuda a estructurar problemas. La gamificación puede convertirlos en retos. El blended learning permite trabajar sobre ellos dentro y fuera del aula y el learning analytics aporta datos sobre cómo se desarrolla el aprendizaje.

El visual thinking añade algo diferente: una superficie compartida en la que hacer visible aquello que estamos intentando entender.

En una época en la que podemos generar cantidades prácticamente ilimitadas de texto con herramientas digitales e inteligencia artificial, quizá esa capacidad de sintetizar, conectar y representar visualmente las ideas resulte todavía más valiosa. Porque pensar visualmente no consiste en dibujar lo que ya sabemos. Muchas veces consiste en dibujar para descubrir qué pensamos realmente.

Preguntas frecuentes sobre visual thinking

¿Necesito saber dibujar para hacer visual thinking?

No. La investigación sobre el drawing effect ha encontrado beneficios de memoria que no dependen de la calidad artística del dibujo. Lo importante es transformar activamente la información mediante una representación propia, no producir una ilustración estética.

¿Visual thinking es lo mismo que hacer mapas mentales?

No. Los mapas mentales son una técnica concreta de representación visual. El visual thinking es un concepto más amplio que puede incluir mapas, diagramas, dibujos, sketchnotes, flujos, metáforas visuales y facilitación gráfica.

¿Funciona en entornos remotos?

Sí. Herramientas como Miro, Mural o Excalidraw permiten que varias personas trabajen sobre un mismo lienzo en tiempo real y, en algunos casos, también de manera asíncrona.

¿Qué aplicaciones tiene fuera de la educación?

Puede utilizarse para estrategia empresarial, planificación, diseño de productos, explicación de sistemas, facilitación de reuniones, innovación, customer journeys, procesos, investigación, toma de decisiones o comunicación de información compleja.

¿Es mejor una imagen que un texto para aprender?

No necesariamente. La evidencia sobre codificación dual respalda el valor de combinar adecuadamente información verbal y visual, pero añadir imágenes irrelevantes no mejora automáticamente el aprendizaje y puede incluso introducir distracciones. La cuestión no es escoger entre texto e imagen, sino utilizar la representación que mejor ayude a comprender el contenido.