El futuro de la neurociencia

El futuro de la neurociencia

¿Cómo los avances en el estudio de la neurociencia podrán cambiar nuestra vida de aquí a 10 años? Los expertos reunidos en el Future Trends Forum se sitúan en 2030 para visualizar distintos escenarios posibles:  

 

1. Evolución en las técnicas de neuroimagen
El desarrollo de la tecnología permitirá tener más información sobre los distintos tipos de células que hay en el cerebro y sus conexiones. Este conocimiento se podrá adquirir gracias a la evolución en las técnicas de neuroimagen, que presumiblemente mejorarán gracias al desarrollo de las señales ópticas. Esto permitirá profundizar en distintas enfermedades y desentrañar el funcionamiento de procesos mentales como la memoria o el sueño.  
 
2. Un tratamiento diferente para cada persona
Si hay un ámbito en el que la personalización es tan importante que puede salvar vidas es en el de la salud. Otra de las vertientes en la que los expertos están de acuerdo es en la personalización de tratamientos, que permite adaptarlos a las necesidades concretas de cada paciente. Próximamente veremos cómo se desarrollan herramientas tecnológicas para predecir enfermedades, lo que facilitará poder manejarlas mejor. 
 
3. Más conocimiento, mejoras para todos
Según los expertos, las tecnologías nos ayudarán a seguir desenredando el misterio del cerebro humano. Relacionado con el desarrollo del conocimiento está la idea que, de aquí a 2030, el trabajo que ahora se hace presencial será cada vez más online y el tiempo para sacarse una carrera podrá reducirse a un año. Para entonces, el 90% de la población mundial tendrá acceso a internet, lo que podría contribuir a ese avance.
 
4. Humanos mejorados
Los sensores inteligentes y el desarrollo de wearables basados en neurotecnología contribuirá a esta idea de mejorar capacidades humanas. Estas capacidades mejorarán tanto, que hay quien se aventura a asegurar que, para 2050, los humanos seremos capaces de comunicarnos por telepatía. La comunicación aumentada y los dispositivos inteligentes contribuirán a reducir la sensación de soledad y a aumentar la autonomía de las personas con discapacidades. 
 
5. Cada vez más cerca de una regulación
Todas estas ideas de mejora de las capacidades humanas siempre vienen acompañadas de grandes implicaciones éticas. Los expertos aventuran que la industria y la regulación llegarán a un punto común para especificar el uso de endofenotipos en la educación, el empleo y otras decisiones y ámbitos sociales. 
 
6. Cuidado de la salud a través de dispositivos
Este conocimiento derivará en la creación de tecnología móvil y accesible en cualquier parte, como los wearables, lo cual impactaría en la educación, la telemedicina, el diagnóstico de enfermedades e incluso en el ámbito financiero.
 
7. Curar enfermedades incurables 
“Es un hecho que hay muchas patologías humanas para las que se va a descubrir un tratamiento mucho mejor que el que hay hoy en día.  Todos esperamos que ese sea el caso y que podamos lograrlo”, asegura Antonio Damasio. Los expertos aseguran que se descubrirán las causas primarias del Alzheimer y los tratamientos estarán disponibles para el público general en  2026 y que solo unos años después, se encontrará una cura para el Alzheimer. 
 
8. Salud mental: nueva concepción y tratamientos
Los expertos están de acuerdo en que este va a ser uno de los campos en los que más se avance en los próximos años a medio y largo plazo. Concretamente, apuestan por que se desarrollarán tratamientos que no sean tan  invasivos para desórdenes relacionados con el sistema nervioso central. Los expertos auguran que, para 2026, mejorará la comprensión de la base neuronal implicada en las enfermedades mentales. Aun así a pesar de los avances, es necesario ser consciente de que diez años es un periodo muy corto de tiempo para hacer predicciones tajantes y lo más probable es que para 2030, las enfermedades psiquiátricas o relacionadas con el desarrollo neurológico aún no estarán curadas. 
 
 
Futuro de la neurociencia en las empresas

Futuro de la neurociencia en las empresas

Uno de los sectores que puede contribuir a la evolución de la neurociencia es la inversión de empresas privadas o el desarrollo de negocios que estén vinculados a esta ciencia. Algunas de las más innovadoras están trabajando con neurotecnología y el desarrollo de dispositivos médicos, como sucede con Nevro, que desarrolla el concepto de modulación de la médula espinal, con unas sondas especiales que tratan lesiones de la médula espinal y tratan de reducir el dolor. 

A ella se unen otras como Brain Cells, que se basa en el concepto de la modulación de la neurogénesis para tratar trastornos psiquiátricos; o Reset Therapeutics, que se basa en el concepto de la modulación de los ritmos circadianos como método para tratar trastornos del sistema nervioso central.  De hecho, hay muchas empresas que se centran en la innovación en el sistema nervioso central. 

Un fondo de inversión que tiene su visión puesta en el futuro es Joy Ventures: su objetivo es desarrollar productos de consumo para el bienestar emocional respaldados por la ciencia. En el futuro, la idea es que todos esos productos digitales o físicos estén integrados en nuestra vida diaria para ayudarnos a vivir el día a día, ser felices y a mantener nuestro bienestar. Pero para que esta interacción sea fructífera, uno de los requisitos que el dispositivo debe cumplir es que tiene que ser fácil de usar y fiable.