Economía y Finanzas

El efecto changemaker: la innovación social como motor del cambio

El efecto changemaker: la innovación social como motor del cambio

Entrevistamos a Henry De Sio, uno de los grandes impulsores del desarrollo de soluciones de innovación social a nivel mundial.

 ¿Qué es un “changemaker”? Este concepto, que ha inspirado, entre otros a Ashoka, la red mundial de emprendedores sociales más grande del mundo, viene a referirse al emprendedor social que todos llevamos dentro: se trata de que todas las personas seamos conscientes de nuestro poder para mejorar el mundo, y lo utilicemos. Descúbrelo de la mano de quien ha acuñado el término.  

Entrevistamos a Henry F. De Sio, experto de nuestro think tank Future Trends Forum, a raíz de la publicación de su último libro: Changemakers Playbook. Asesor de liderazgo, estratega de campañas políticas y en organizaciones, y ejecutivo del sector social, Henry ha dirigido tanto startups como organizaciones grandes y complejas. 

Su nuevo libro, Changemaker Playbook: The New Physics of Leadership in a World of Explosive Change, está repleto de consejos para las organizaciones y los profesionales que nos encontramos en un nuevo panorama estratégico definido por el cambio disruptivo. Sus perspectivas sobre los problemas sociales están influenciadas por el denominado “efecto Changemaker«, un término que Henry acuñó para describir cómo la creciente participación ciudadana, junto con los avances tecnológicos imparables y la democratización del liderazgo, está impulsando un cambio social explosivo

A continuación, reproducimos la entrevista que mantuvimos con el: 

Dices que hay una nueva naturaleza del cambio que impulsa a la sociedad actual. ¿Puedes explicarnos en qué consiste? 

Este es un tema importante que se encuentra a lo largo de todo mi libro, Changemaker Playbook. Nuestra sociedad ha tenido durante mucho tiempo un diseño organizativo caracterizado por la repetición y la jerarquía. Ese sistema consistía en perfeccionar y monetizar una habilidad especializada y repetirla una y otra vez: ascender en la línea de montaje marcaba su cenit. La gestión se jerarquizó, las áreas y los departamentos se aislaron, el flujo de información se controlaba de arriba hacia abajo. Esas pocas personas en la cima controlaban no sólo los medios de producción en masa, sino también la comunicación de masas y las palancas del poder social de masas: investigación, publicación, radiodifusión, realización de películas, publicidad. 

Esa forma de funcionar se está extinguiendo rápidamente. Los trabajos basados en la repetición de una habilidad especializada se están extinguiendo. La tecnología se ocupará cada vez más de la especialización y la repetición. Los robots lo están haciendo en las fábricas y el aprendizaje automático lo está haciendo en campos profesionales como fintech

Al mismo tiempo, las herramientas de cambio que alguna vez estuvieron disponibles para unos pocos están hoy al alcance de muchos -ciertamente, de cualquier persona con un teléfono inteligente-. Podemos ser creadores de contenido y locutores. Llevamos un departamento de investigación, una imprenta y un estudio de cine en nuestros bolsillos.  

Pero no es sólo la tecnología. El ritmo y la omnipresencia del cambio es realmente un cambio más profundo en la conciencia y en la sociedad. El cambio es la nueva constante. Romper las normas es la nueva normalidad. Un nuevo paradigma se está afianzando y se está acelerando en todos los ámbitos. 

El panorama estratégico ha cambiado y nuestro pasado de un-solo-líder-a-la-vez está dando paso a un nuevo presente en el que todos nos convertimos en changemakers (esto es, agentes de cambio). El extraordinario nivel de empoderamiento individual ha reducido las barreras a la participación. Las jerarquías se aplanan, los silos se derrumban. Las herramientas del cambio están cada vez más disponibles. Cuando cualquiera puede hacer y liderar un cambio, el liderazgo mismo se democratiza

En este sistema emergente, la velocidad del cambio se acelera en relación con nuestro pasado de un-solo-líder-a-la-vez. Y el cambio es más explosivo. ¿Por qué? Porque si todo lo que se cambia, a su vez lo cambia todo, y todos lo hacen, entonces estás en un universo en el que todos somos changemakers, y este es un juego diferente que requiere habilidades muy diferentes. El cambio no es lineal y rápido, es explosivo y omnidireccional. Es lo que yo llamo «el efecto Changemaker«. Esta es la nueva naturaleza del cambio que opera en nuestro mundo hoy. 

Los nuevos problemas superan a las soluciones casi tan pronto como estas se implementan, por lo que las soluciones no pueden ser simplemente innovadoras, deben además evolucionar rápida y continuamente. Eso requiere obtener el talento, la pasión y el compromiso total de cada miembro de una organización, de cada miembro de la sociedad. Este es el factor crítico para el éxito en el nuevo panorama estratégico. Algunas personas y organizaciones entienden esto; otras no. Es imperativo que cerremos esta brecha. 

¿Por qué la empatía es fundamental tanto para los líderes como para los equipos ahora en 2021 y en el futuro? 

Esta nueva realidad requiere reconfigurar nuestro pensamiento colectivo sobre el liderazgo. El viejo juego se trataba de departamentos especializados aislados en silos y control de arriba hacia abajo. El nuevo, requiere un modelo organizativo diferente, mucho más colaborativo: un conjunto de equipos fluidos, abiertos, diversos e integrados. Todos los miembros del equipo deben ser empoderados y respetados, sin marginar ni perder la contribución de nadie. Eso requiere empatía. Todo el mundo tiene que ser capaz de comprender e integrar puntos de vista diferentes a los suyos. 

Se suponía que los líderes de antes tenían «visión», lo que significa que veían un objetivo final que los demás no veían y dirigían a todos hacia él; una visión lineal que solo unos pocos necesitaban. En el Nuevo Juego, todos deben tener una visión de 360 grados. Todos deben ver y comprometerse con el panorama general y promover soluciones colectivamente. Eso requiere un nivel de sintonía de cada uno con todos. 

El viejo juego tenía reglas y protocolos estáticos que los empleados debían seguir. Pero en el Nuevo Juego, el cambio es acelerado, explosivo y omnidireccional, lo que hace que las reglas se vuelvan obsoletas casi tan pronto como se escriben. Por tanto, más que reglas, necesitaremos un fuerte sentido de ética cognitiva basada en la empatía para guiarnos a través de un territorio inexplorado. 

¿Cómo ha influido en esta idea que desarrollas de que todos somos changemakers tu experiencia trabajando en la campaña de Obama como COO (director de operaciones) y en la Casa Blanca como asistente adjunto del presidente? 

Cuando Obama anunció su candidatura, no tenía una organización. En un estallido de esperanza y caos, la campaña abrió su sede en Chicago siete semanas después. Esa organización se estableció de la manera tradicional: con el modelo de un-líder-a-la-vez. Para mantenerse a la altura del enorme nivel de interés que provocó, lo construimos silo por silo. Pero como describo en mi libro, a medida que avanzaba la campaña, la esperanza y el caos de los primeros días dieron paso a un momento en que los desafíos comenzaron a superar a las soluciones. Tuvimos que abrir la organización para que todos pudieran dar un paso hacia su grandeza intrínseca y ser líderes. Realmente no tuvimos elección. 

Así fue como me topé con el efecto changemaker. No fue una teoría, fue un descubrimiento. En ese cambio desde un-líder-a-la-vez a todos liderando en cada momento, lo que descubrí fue una nueva física del liderazgo: el polo opuesto del liderazgo al viejo estilo. Parte de eso significaba que teníamos que detener la noción de subordinados en silos y empoderar a todos para que salieran de sus límites y colaborasen creativamente para resolver los problemas que se nos avecinaban. 

Después de la campaña, pasé algunos años dentro de la burbuja de la Casa Blanca, y cuando emergí del otro lado de esa experiencia, vi cómo el efecto changemaker operaba en la sociedad en general. Se está produciendo un cambio profundo en todas partes – el cambio desde la repetición y la jerarquía hacia el todos somos agentes del cambio-, y todos debemos aprender a dominar la forma en que vivimos y trabajamos juntos en esta nueva realidad. 

Al empoderar a todos los participantes, ¿cómo te aseguras de que todos se muevan en la misma dirección? 

Esa es la pregunta exacta a la que nos enfrentamos en la campaña en el momento en que Hillary Clinton dejó la contienda, y todo se aceleró de cara a las elecciones generales contra John McCain. Durante los primeros 16 meses, pasamos de contar con una plantilla de aproximadamente 100 personas a 2.000. En las últimas 16 semanas crecimos a aproximadamente 6.000 personas. Nuestros ingresos pasaron de 40 millones de dólares al mes a más de 100 millones al mes. Literalmente, estábamos trayendo miles de personas a la organización. ¿Cómo podríamos asimilarlos a todos sin rompernos? Vi que las reglas o protocolos estáticos no podían mantenerse al día con ese nivel de cambio. Los creadores de reglas no pudieron mantenerse al día. Lo sabía, porque yo era uno de esos creadores de reglas. 

Entonces, hice que mi equipo se distribuyera por toda la organización para explicar al personal entrante nuestro sistema abierto y los valores y protocolos que guiaban nuestro trabajo, y reforzamos estos ideales con el personal existente. Y luego el resto dependía de todos nosotros juntos. Sorprendentemente, no tuvimos problemas de comportamiento deshonesto, ya sabes, la imprudencia de ganar a cualquier coste que a menudo afecta a una campaña. Habíamos pasado de un sistema basado en permisos a uno basado en la confianza. Esto me ayudó a comprender el principio fundamental para trabajar en un espacio de empoderamiento: la ética basada en la empatía. Al igual que los líderes de antes, todos los miembros del equipo tienen la capacidad de liderar y hacer cambios, por lo que depende de ellos usarla con prudencia. En general, en nuestro caso, la gente lo hizo. Cuando todos son líderes, todos son partes interesadas. Y cuando todos son interesados, todos son administradores. La comunidad se hizo cargo de sí misma para garantizar que el cambio se pusiera en práctica de manera responsable y por el bien común. 

Pero, ¿eso de que todos sean líderes no es un caos? 

Este no fue un modelo organizativo que yo elegí. Era una realidad en la que tenía que aprender a vivir, y eso también es cierto ahora para todos nosotros en la sociedad. Hoy en día, en un mundo en el que el cambio explosivo es la única constante, todos tienen que estar capacitados para contribuir plenamente, para ver el panorama general y poner sus capacidades y talentos a trabajar por el bien común. Nadie puede ser pasivo. Y nadie puede quedar fuera o marginado. Este es el nuevo imperativo. La integridad individual, un estándar premium en este sistema, está directamente relacionada con el cambio que se persigue por el bien de todos. 

¿Qué podemos aprender de los changemakers? Y, ¿cómo podemos incorporarnos ese conocimiento y convertirnos nosotros mismos en changemakers? 

Me encantaba trabajar en la Casa Blanca y servir al presidente. Pero también sentí que estos descubrimientos me empujaban hacia un mundo más amplio: la nueva naturaleza del cambio y la nueva física del liderazgo. Me apasionaba y quería explorarlo más y descubrir cómo se aplica en la vida cotidiana. Me fui para trabajar con los principales emprendedores sociales del mundo durante los siguientes siete años, y aprendí los sistemas operativos de estos notables changemakers. Las páginas de mi libro están llenas de personas que conoces y reconoces, como Michelle Obama, pero también de asombrosos changemakers anónimos que conocerás y nunca olvidarás. 

Al final, mi libro no es un manual sólo para los líderes empresariales u organizacionales. Todos en todas partes, en el norte y en el sur, ricos y pobres, jóvenes y viejos, ya sea en los pasillos del poder o aquí en nuestras comunidades, todos deben comprender cómo está cambiando el mundo y desarrollar nuevas habilidades para navegar y liderar el cambio. Y necesitamos un estallido global de empatía para asegurarnos de que todo el mundo sea un contribuyente libre y pleno en la creación de una sociedad justa

La nueva habilidad de liderazgo requerida para todos hoy en día es la capacidad de derribar muros y unir dos o más partes que de otra manera no se conectarían en torno a un problema u oportunidad. Ahí es cuando ocurre la verdadera innovación. Se requiere empatía para ver las necesidades de las diversas partes interesadas y hacerlas colaborar. Requiere una autoevaluación saludable porque con la autoevaluación viene el auto permiso para ejercer el liderazgo y derribar muros. Más importante aún, requiere integridad individual, que es lo que impulsa la búsqueda del cambio para el bien de todos. Estas son las capacidades que todo niño y todo adulto debe poseer hoy. 

¿Qué consejo le darías a la próxima generación de líderes? 

Que adopten el efecto changemaker como la nueva alfabetización. El nuevo KPI (indicador clave de rendimiento) para cualquier hogar, comunidad, empresa u organización y cualquier nación es: ¿cuántas de nuestras personas son changemakers? Nuestros sistemas, mentalidades y marcos adaptados al mundo de la repetición ya no nos sirven en una era de cambios explosivos y omnidireccionales. La tarea de los líderes emergentes es conseguir que nuestras culturas, sistemas y enfoques se alineen con este nuevo paradigma de conjunto de equipos fluidos, abiertos e integrados. Es fundamental para la forma en que vivimos y trabajamos juntos, cómo preparamos a nuestros hijos para un mundo de cambios explosivos, cómo resolvemos los problemas colectivamente y ampliamos las oportunidades a todos. Para tener éxito como organización o sociedad, para mantenerse a la vanguardia de un cambio masivo y hacer algo bueno con él, todos deben prosperar y contribuir. Todos debemos tener la capacidad de respuesta social. 

Dicho de otra manera, «la próxima generación de líderes» debemos ser todos nosotros. En este futuro que está emergiendo rápidamente a nuestro alrededor, todos -TODOS- debemos ser changemakers

Te puede interesar

De usuarios digitales a ciudadanos responsables y concienciados

De usuarios digitales a ciudadanos responsables y concienciados

En su libro ERROR 404, la periodista Esther Paniagua apuesta por incorporar ética y valores sociales a la tecnologí[…]

Leer más
Metaverso, la cultura de la cancelación y la COVID-19: lo que cuentan los expertos en educación

Metaverso, la cultura de la cancelación y la COVID-19: lo que cuentan los experto[...]

Repasamos las últimas declaraciones en redes sociales de Jason Wingard, Jeff Selingo, Ángel Cabrera y Santiago Íñigu[…]

Leer más
En la sociedad del conocimiento, las empresas deben competir por la inteligencia

En la sociedad del conocimiento, las empresas deben competir por la inteligencia

Tammy Erickson, una de los 50 pensadores de gestión más influyentes del mundo, nos da las claves del éxito para reten[…]

Leer más

Expertos mencionados en esta entrada

Últimas noticias

Token y blockchain: así funcionan los dos conceptos imprescindibles en nuestra vida digital

Token y blockchain: así funcionan los dos conceptos imprescindibles en nuestra vi[...]

Entender qué significan y qué conlleva cada uno de ellos será esencial para movernos en el entorno digital de los pr[…]

Leer más
De usuarios digitales a ciudadanos responsables y concienciados

De usuarios digitales a ciudadanos responsables y concienciados

En su libro ERROR 404, la periodista Esther Paniagua apuesta por incorporar ética y valores sociales a la tecnologí[…]

Leer más
Metaverso, la cultura de la cancelación y la COVID-19: lo que cuentan los expertos en educación

Metaverso, la cultura de la cancelación y la COVID-19: lo que cuentan los experto[...]

Repasamos las últimas declaraciones en redes sociales de Jason Wingard, Jeff Selingo, Ángel Cabrera y Santiago Íñigu[…]

Leer más