Resumen generado por IA
Durante las últimas décadas los family offices han pasado de centrarse en la preservación del patrimonio a convertirse en actores relevantes del capital privado y las startups. Informes de PwC y UBS muestran que aportan una porción notable de la inversión en startups y private equity a nivel global, y en España su presencia en rondas y coinversiones ha crecido, aunque con mayor selectividad en 2026. Su ventaja competitiva radica en la flexibilidad: gestionan capital propio, adoptan horizontes largos, pueden ajustar tamaños de inversión y mantener participaciones cuando otras estructuras deben desinvertir. Además, muchas familias aportan experiencia industrial que resulta valiosa para empresas deeptech, biotech, climate tech y otros proyectos que requieren tiempo y conocimiento sectorial.
Existen dos modelos principales —single family office (SFO) y multi-family office (MFO)— y la elección entre ellos depende de la complejidad y el tamaño del patrimonio. Para las startups, entender la tesis de inversión, el origen del capital, la capacidad de follow-on y la actitud frente a la dilución y la gobernanza es clave antes de buscar financiación. Aunque el capital familiar se muestra ahora más cauto, sigue siendo una fuente de «capital paciente» especialmente adecuada para innovaciones de largo recorrido, combinando recursos financieros con redes y experiencia operativa que pueden marcar la diferencia en el desarrollo tecnológico.
Los family offices se han convertido en una fuente relevante de capital para startups. Su horizonte a largo plazo, su flexibilidad y su capacidad para invertir directamente explican su creciente interés por la innovación.
Durante décadas, el family office se asoció sobre todo con la preservación del patrimonio: inmuebles, renta fija, bolsa y participaciones empresariales. Esa imagen se ha quedado corta. Muchos grandes patrimonios han ampliado su radio de acción hacia los mercados privados y las startups.
El cambio tiene escala global. El Global Family Office Deals Study 2024 de PwC señala que los family offices representaron alrededor del 31% de las inversiones globales en startups analizadas entre la segunda mitad de 2023 y la primera de 2024. Un dato anterior de la propia PwC ayuda a entender la magnitud del fenómeno: en 2022, los family offices aportaron el 32,5% del capital invertido en startups a escala mundial.
Su peso tampoco se limita al venture capital. El Global Family Office Report 2025 de UBS, elaborado a partir de 317 single family offices de más de 30 mercados, sitúa la asignación media a private equity en el 21% de sus carteras en 2024: un 11% mediante inversión directa y un 10% a través de fondos.
Detrás de estas cifras hay una lógica sencilla. Los family offices gestionan patrimonio propio, pueden trabajar con horizontes largos y disfrutan de una libertad de inversión distinta a la de un fondo convencional. Esa combinación resulta especialmente interesante cuando la innovación necesita tiempo.
Qué es un family office
Un family office es una estructura creada para gestionar de forma integral el patrimonio de una familia. Su actividad puede abarcar inversiones, fiscalidad, planificación sucesoria, gobernanza, patrimonio inmobiliario, filantropía o coordinación de participaciones empresariales.
Su objetivo central consiste en preservar y hacer crecer el patrimonio a lo largo de varias generaciones.
Esa perspectiva condiciona su forma de invertir. Un fondo de venture capital gestiona dinero aportado por inversores externos (los llamados limited partners o LPs) y trabaja bajo un mandato y unos plazos definidos. Un family office invierte el patrimonio de la propia familia y puede adaptar su estrategia con mayor libertad.
La diferencia resulta importante para una startup. El family office puede mantener una inversión durante más tiempo, concentrar más capital en determinadas oportunidades o entrar directamente en compañías que encajen con la experiencia empresarial de la familia.
También puede decidir quedarse al margen cuando considera que el momento del mercado no es adecuado. Esa flexibilidad se está viendo precisamente en España durante 2026.
Single Family Office y Multi-Family Office: dos modelos diferentes
Existen dos grandes estructuras.
Un Single Family Office (SFO) trabaja exclusivamente para una familia. Cuenta con profesionales, sistemas y procesos diseñados específicamente para gestionar ese patrimonio.
El Multi-Family Office (MFO) presta servicios similares a varias familias. Compartir estructura permite repartir costes y acceder a equipos especializados sin crear una organización completamente propia.
No existe una cifra universal que determine cuándo compensa crear un SFO. La complejidad del patrimonio importa tanto como su tamaño. Como referencia, análisis recientes sitúan habitualmente el umbral económico de una estructura propia completa entre los 100 y los 250 millones de dólares de activos invertibles. Los costes operativos explican buena parte de esa barrera.
Para la inversión en startups, la diferencia entre SFO y MFO importa menos que la tesis de inversión. Hay family offices que construyen equipos internos de venture capital. Otros invierten a través de fondos. Muchos combinan ambas estrategias.
Por qué los family offices se acercan al venture capital
La respuesta está en una palabra: flexibilidad.
Los fondos de venture capital tienen ciclos de inversión definidos. Deben construir una cartera, acompañar a las participadas y generar retornos dentro de la vida del fondo.
El family office tiene otra estructura. Puede mantener una participación durante más tiempo si sigue creyendo en el proyecto. También puede adaptar el tamaño de sus inversiones, participar en sucesivas rondas o concentrarse en sectores que conoce especialmente bien.
Esta característica convierte al family office en una forma de capital paciente.
Paciencia tampoco significa falta de disciplina financiera. Los grandes patrimonios profesionalizados utilizan análisis, due diligence, comités de inversión y sistemas de seguimiento comparables a los de otros inversores institucionales. La diferencia reside en quién aporta el capital y qué horizonte establece.
Además, muchas familias empresarias pueden ofrecer algo difícil de reflejar en un term sheet: experiencia industrial.
Una fortuna creada en logística conoce cadenas de suministro. Una familia procedente del sector farmacéutico entiende regulación sanitaria, comercialización e I+D. Un grupo industrial puede facilitar proveedores, instalaciones, talento o clientes.
Para una startup, ese conocimiento puede resultar tan valioso como el cheque.
Invertir juntos: el auge de las coinversiones
La entrada en startups tampoco implica actuar en solitario.
De hecho, la coinversión es una de las características más claras de este mercado. PwC detectó que, en los años anteriores a 2022, alrededor de nueve de cada diez inversiones en startups respaldadas por family offices se realizaron mediante club deals, junto a otros inversores.
El modelo tiene sentido. Un fondo especializado puede aportar experiencia tecnológica, acceso al deal flow y capacidad de due diligence. El family office añade capital, conocimiento empresarial y un horizonte diferente.
Compartir operación también permite repartir riesgo.
Esta fórmula resulta especialmente útil en proyectos complejos, donde evaluar una tecnología exige capacidades científicas o industriales muy específicas.
Deeptech, biotech y climate tech: cuando el tiempo importa
Aquí aparece uno de los terrenos con mayor afinidad entre family office y startups: la innovación profunda.
Las compañías deeptech parten con frecuencia de ciencia avanzada, propiedad intelectual y años de investigación. Antes de alcanzar el mercado necesitan demostrar que la tecnología funciona, escalar la producción y superar procesos regulatorios o industriales. El camino puede ser largo.
Boston Consulting Group y Hello Tomorrow han estimado que la financiación de venture capital para deeptech pasó de unos 15.000 millones de dólares en 2016 a más de 60.000 millones en 2020. Durante los primeros ocho meses de 2021, The Engine contabilizó 77.500 millones invertidos en Tough Tech.
La cifra pertenece a una etapa de fuerte expansión del venture capital, pero muestra la dimensión que había alcanzado ya este mercado.
El interés de los family offices tiene además una explicación estructural. El estudio The Family Office and Venture Nexus, de Octopus Capital, destaca precisamente el atractivo del deeptech para inversores capaces de aportar capital paciente y combinar retorno financiero con grandes desafíos tecnológicos, ambientales o sociales.
Biotecnología, nuevos materiales, semiconductores, energía, robótica o tecnologías climáticas encajan bien con esta lógica.
El Global Family Office Report 2025 de UBS también muestra el interés de estos inversores por grandes tendencias tecnológicas de largo plazo, desde la inteligencia artificial hasta la energía y la longevidad.
Para una startup deeptech, contar con un inversor dispuesto a entender ciclos largos puede marcar la diferencia entre desarrollar una tecnología prometedora y conseguir convertirla en una empresa.
El papel de los family offices en las startups españolas
España también ofrece señales claras de esta evolución.
El Observatorio de Startups de la Fundación Innovación Bankinter registró en 2021 49,97 millones de euros de inversión directa de empresas familiares en startups y scaleups españolas. Aquel año los family offices se situaron como cuarta fuente de financiación del ecosistema.
Conviene leer ese dato como una fotografía histórica. El mercado ha cambiado mucho desde entonces. El estudio de BIGBAN Inversores Privados y ESIC Business & Marketing School publicado en 2024 aporta una visión más detallada. El 45% de los family offices encuestados destinaba entre un 5% y un 10% de su inversión a startups. Los tickets habituales se situaban entre 100.000 y 500.000 euros. El 91% invertía en modelos B2B y las etapas más habituales eran pre-seed y seed.
El estudio también mostraba el nivel de exigencia. La mitad había conseguido al menos un exit. Entre quienes habían desinvertido, el 73% lo había hecho en un plazo de cuatro a seis años. En los tres últimos proyectos desinvertidos por los participantes, los múltiplos se situaban entre 3x y 4x.
La fotografía de 2026 añade un matiz importante. El BIGBAN Annual Report 2025, elaborado con la Universidad Pontificia Comillas, señala que el family office es el tipo de inversor que muestra una mayor intención de reducir su ritmo inversor durante 2026. Cerca de la mitad anticipa una contracción de su actividad. Al mismo tiempo, el 92% realiza inversiones directas y el 64% carece de una política de follow-on definida.
Esto revela un mercado más sofisticado y selectivo. El capital familiar mantiene su presencia, pero analiza con atención la participación que adquiere, la futura dilución y la estructura accionarial de las compañías.
Mientras tanto, el ecosistema español continúa movilizando cantidades relevantes de capital. El Observatorio de Startups de la Fundación Innovación Bankinter registró 2.059 millones de euros en 193 operaciones durante el primer semestre de 2026. Las once megarrondas del periodo concentraron el 58% del capital.
Family offices españoles que miran hacia la tecnología
El ecosistema cuenta con ejemplos que ilustran diferentes formas de acercarse a la innovación.
i-eVentures nació en 2015 como la rama de inversión tecnológica de INVERTIGE, el Single Family Office de la familia Lladró. El vehículo se centra específicamente en compañías de nueva generación basadas en tecnología.
Tomarez Ventures, family office del cofundador de PcComponentes Alfonso Tomás, declara haber invertido en más de 20 startups y compañías, con especial experiencia en tecnología, ecommerce, marketing y logística.
Otro ejemplo es Matraz, el family office impulsado por Rubén Calvo, que incluye entre sus áreas de inversión la tecnología y las startups, junto a biotecnología y farma.
Los tres casos comparten una característica: el origen empresarial del patrimonio influye en la forma de invertir. El capital llega acompañado de experiencia operativa y de una red construida durante años.
Qué debe saber una startup antes de buscar un family office
Para un emprendedor, acercarse a un family office exige algo más que adaptar el pitch utilizado con un fondo de venture capital.
Primero hay que entender su tesis. ¿De dónde procede el patrimonio? ¿Qué sectores conoce? ¿Invierte directamente? ¿Coinvierte? ¿Qué tamaño de participación busca? ¿Tiene capacidad de follow-on?
También importa conocer su horizonte. Algunos family offices buscan compañías en fases tempranas. Otros prefieren negocios con tracción demostrada. Los datos españoles de BIGBAN muestran una actividad importante en pre-seed y seed, así que tampoco conviene asumir que estos inversores aparecen únicamente a partir de Serie A.
La estructura del cap table cobra especial relevancia. El informe más reciente de BIGBAN muestra que los family offices españoles prestan mucha atención a la posible dilución y a la composición del accionariado.
Y, por supuesto, cada ronda debe responder al momento real de la compañía. Como explicamos en nuestro análisis Las fases de financiación de una startup: de la idea al exit, las necesidades de capital cambian a medida que evolucionan el producto, la tracción, la internacionalización y el riesgo.
Encontrar al inversor adecuado importa tanto como conseguir financiación.
Capital de largo plazo para innovaciones de largo recorrido
Los family offices se han ganado un espacio propio en el ecosistema de innovación.
Su ventaja nace de una combinación difícil de replicar: capital propio, flexibilidad, conocimiento empresarial y capacidad para trabajar con horizontes largos.
Eso los convierte en socios especialmente interesantes para determinadas startups. Sobre todo cuando construir tecnología requiere tiempo, conocimiento sectorial y paciencia.
La tendencia tampoco avanza en línea recta. Los datos españoles de 2026 muestran un family office más prudente y atento a la estructura de sus inversiones. Esa cautela refleja la madurez de un actor que ya forma parte del mapa habitual de financiación.
Desde la Fundación Innovación Bankinter seguimos esta evolución a través del Observatorio de Startups, nuestra plataforma de información sobre el ecosistema emprendedor español. El Observatorio ofrece datos actualizados, informes periódicos y visualizaciones sobre inversores, rondas, sectores y operaciones.
Entender quién financia la innovación ayuda también a entender qué innovaciones conseguirán llegar al mercado.