Arquitectura de ejecución y cinco prioridades de actuación
El informe propone cinco prioridades de actuación, apoyadas por una arquitectura de ejecución capaz de sostenerlas, coordinarlas y traducirlas en resultados. Estas prioridades buscan reforzar capacidades existentes y aprovechar las discontinuidades tecnológicas de la próxima década, que pueden abrir nuevas ventanas de entrada en la cadena de valor global.
Arquitectura de ejecución – asegurar dirección política y capacidad real de ejecución: mandato claro, continuidad plurianual, prioridades estables, mejor articulación y compatibilidad entre instrumentos, menos fragmentación y seguimiento exigente orientado a resultados industriales verificables.
Prioridad 1 – convertir demanda en compromiso industrial: Europa es un gran mercado de semiconductores, pero ese peso como comprador no siempre se traduce en tracción industrial. La prioridad consiste en transformar demanda en compromisos más estables mediante agregación sectorial, contratos plurianuales y uso estratégico de la contratación pública.
Prioridad 2 – competir donde Europa puede liderar: Europa debe concentrar recursos en pocos ámbitos donde ya dispone de especialización relevante -como electrónica de potencia, fotónica integrada, empaquetado avanzado, nuevos materiales para tecnologías de futuro o arquitecturas abiertas- y en áreas donde las discontinuidades tecnológicas están reconfigurando la cadena de valor. Transiciones como los chiplets o el co-diseño hardware-software impulsado por IA están abriendo nuevas oportunidades de entrada en segmentos antes más cerrados. Esto exige priorizar dominios, concentrar inversión y alinear la acción público-privada.
Prioridad 3 – construir clústeres industriales con masa crítica: sin suficiente densidad industrial no hay competitividad. Es necesario consolidar clústeres de referencia con infraestructura, ingeniería, financiación y empresas tractoras. Para conseguirlo, hace falta concentrar recursos en un número limitado de clústeres estratégicos, darles estabilidad operativa y corregir cuellos de botella como la cofinanciación y la fragmentación de programas.
Prioridad 4 – cruzar el valle de la muerte: uno de los principales retos europeos está en el paso desde la investigación hasta la validación industrial y la primera industrialización. Para superarlo, hacen falta instrumentos de industrialización -como plataformas de prototipado avanzado, capacidades de diseño para fabricación y entornos de validación lab-to-fab-, junto con mecanismos de validación preindustrial y coinversión orientados al crecimiento, especialmente para scaleups deep-tech en hardware.
Prioridad 5 – tratar el talento como infraestructura crítica: la competitividad del sector depende de contar con perfiles técnicos y científicos bien conectados con la industria. Europa debe estrechar la relación entre universidad, centros tecnológicos y de investigación y empresa, reformar incentivos académicos y sostener ecosistemas capaces de atraer, formar y retener talento. Esto exige alinear mejor formación, carrera investigadora y necesidades industriales.
Así, la arquitectura de ejecución, junto con las cinco prioridades, configura una agenda industrial para Europa orientada a consolidar capacidades y aprovechar nuevas oportunidades en un contexto de cambio tecnológico acelerado.