Aplicaciones de neurociencia
Cómo ayuda la neurociencia a potenciar el trabajo en equipo

Una de las aplicaciones de la neurociencia tiene que ver con el trabajo en equipo y el liderazgo empresarial. ¿Cómo se ha avanzado a día de hoy en este campo?
Las personas no somos entes monolíticos y homogéneos. Cada uno de nosotros tenemos nuestras particularidades a la hora de enfrentarnos a la adquisición de conocimientos y su posterior aplicación, ya sea en el trabajo o en el día a día. Y es que la ciencia hace ya mucho tiempo demostró que no existen dos cerebros iguales. Y la neurociencia, que somos seres emocionales.
La neurociencia puede aportar claves esenciales a la hora de, por ejemplo, incrementar la eficiencia de los miembros de un equipo de trabajo. Nuestra biología nos condiciona a la hora de sacar todo nuestro potencial, de poder construir equipos de trabajo más eficaces e, incluso, a la hora de poder erigirse como líder y coordinador de un área de negocio. Por lo tanto, es una ciencia esencial para la concepción de un nuevo departamento de recursos humanos que maximice la eficiencia de una empresa, por ejemplo.
Uno de los aspectos en los que la neurociencia puede ayudar en equipos de trabajo, tal y como recoge el Future Trends Forum en su informe ‘Neurociencia: Más allá del cerebro’ de Fundación Innovación Bankinter está relacionado con la gestión del estrés y el desarrollo del ‘Síndrome del trabajador quemado’. Entre las cuestiones que pueden llevar a un empleado a desarrollar este síndrome está el emocional. Según el Colegio Oficial de la Psicología, el estrés es contagioso. Las personas que trabajan con esta situación de estrés elevado tienden a pertenecer a un mismo grupo. En este sentido, una investigación llevada a cabo en colaboración por varias universidades alemanas descubrió que el 26% de las personas muestran niveles altos de cortisol con solo observar a alguien tenso.
Bastante de la responsabilidad de este estrés es responsabilidad de los altos mandos y su estado de ánimo, según explica el psicólogo, antropólogo y periodista Daniel Goleman. La relación que se establece entre un líder de equipo y sus empleados, según Goleman, es responsabilidad del sistema límbico: sencillamente, dónde los humanos gestionamos las emociones.
Una persona puede transmitir señales que afecten a los niveles hormonales, funciones cardiovasculares, ritmos del sueño y las funciones inmunes del cuerpo de otra persona. En este caso, del líder al empleado y de este a sus compañeros. Contagio, además, que puede suceder de manera inconsciente: aquí es donde entra el trabajo de la neurociencia y el desarrollo de herramientas para gestionar las relaciones laborales de un modo más sano y eficiente.
Las emociones forman parte indisoluble de las empresas y los negocios. Actualmente, en la gran mayoría de los trabajos se deben reprimir las emociones. Y, curiosamente, el área del cerebro que se encarga de coartar la expresión de dichas emociones es la misma que la que se ocupa de la resolución de problemas. En definitiva, reprimir los sentimientos y ser incapaz de resolver un conflicto van de la mano.
Otro de los aspectos relevantes que ha descubierto la neurociencia en relación con el trabajo en equipo tiene relación con la forma de pensar del empleado. Cuánto más divergente sea el pensamiento de los miembros de un equipo de trabajo, más eficiente y productivo será. La falta de diversidad de pensamiento perjudica en tareas de innovación y desarrollo. La neurociencia, en este caso, y a partir del área de RRHH, se asegura de identificar las diferencias de pensamiento a la hora de contratar personal.
Incluso podemos aplicar la neurociencia para aprender sobre los mecanismos de atención, sobre todo la llamada ‘atención plena’, que es aquella en que la amígdala está menos activa y las emociones no son tan intensas. Un mecanismo que incluso puede ayudar a los empleados en situación de ansiedad y estrés.
Las empresas deben desarrollar herramientas para fortalecer el trabajo en equipo y realizar una selección de personal adecuada. Como hemos visto, la neurociencia puede ser el camino para conseguirlas.