Resumen generado por IA
David Bueno, director de la Cátedra de Neuroeducación en la Universidad de Barcelona, lidera un equipo que busca cerrar la brecha entre neurociencia y educación para mejorar los procesos de aprendizaje. Su enfoque se basa en recopilar y utilizar datos sobre el cerebro humano para optimizar las capacidades de los niños, aprovechando los mecanismos naturales de evolución y adaptación cerebral. Según Bueno, entender cómo maduran distintas áreas del cerebro en cada etapa permite diseñar métodos de enseñanza más efectivos y personalizados, teniendo en cuenta también el papel crucial de las emociones en el aprendizaje.
Además, la cátedra promueve la idea de “educar con dignidad”, un concepto que implica respetar las diferencias individuales, ofrecer oportunidades equitativas y fomentar el desarrollo cognitivo de manera ética. Este enfoque reconoce la influencia genética en las capacidades mentales y aboga por un sistema educativo más inclusivo y adaptado a las particularidades de cada alumno. Sin embargo, David Bueno subraya la importancia de considerar los límites éticos en la monitorización de la actividad cerebral durante el aprendizaje, destacando la necesidad de un equilibrio entre innovación y respeto a la privacidad y dignidad de los estudiantes.
En conjunto, la propuesta de neuroeducación que dirige Bueno apunta a transformar la enseñanza tradicional hacia un modelo basado en el conocimiento científico del cerebro, promoviendo una educación más humana, personalizada y ética.
Está demostrado que las emociones son fundamentales para aprender. ¿Por qué no se suelen incluir en la enseñanza estándar?
David Bueno es director de la Cátedra de Neuroeducación en la Universidad de Barcelona, que reúne a varios profesionales del área de datos para cerrar la brecha entre neurociencia y educación. Su objetivo es conocer el cerebro para mejorar nuestra forma de aprender.
Para ello, quieren recopilar los datos que tenemos sobre el cerebro humano y utilizarlos para optimizar y mejorar las capacidades de los niños a través de los propios mecanismos de aprendizaje del cerebro.
Como David cuenta, el cerebro humano es un órgano que ha sufrido un largo proceso de evolución, aprendiendo del entorno y adaptándose a los cambios. Ese propio proceso de evolución, innato en el cerebro, se puede aprovechar para aprender nuevo conocimiento.
El trabajo de David también sugiere que conociendo qué áreas del cerebro maduran en cada etapa, los alumnos pueden beneficiarse de una mejor enseñanza. Está demostrado que las emociones son fundamentales para aprender. ¿Por qué no se suelen incluir en la enseñanza estándar? De acuerdo con la genética del aprendizaje, los genes influyen en nuestra capacidad mental. Si tuviéramos en cuenta esas diferencias, el sistema de enseñanza sería distinto a como es hoy, sería personalizado y más útil para todos los alumnos.
¿Cuál debería ser el principal propósito de la enseñanza? Según la cátedra de Neuroeducación que David dirige, debería ser “educar con dignidad”. Como el mismo explica “Se refiere a los problemas profesionales, a los problemas sociales, al respeto por las diferencias, a darle a todo el mundo las mejores oportunidades posibles para aprender y conocerse a sí mismos”.
La idea de la educación con dignidad comprende algunos principios como el entendimiento del origen de las diferencias biológicas y la manera en la que el cerebro aprende, ofrecer a los distintos alumnos las mejores oportunidades para desarrollarse cognitivamente y mejorar esas capacidades de manera ética.
Sin embargo, como David plantea, debemos tener en cuenta los límites éticos a la hora de monitorizar la actividad de los alumnos durante el proceso de aprendizaje. Se trata de un asunto muy importante que se debe abordar desde la perspectiva de la neurociencia aplicada al aprendizaje.
A continuación, puedes ver la conferencia completa de David en la reunión del Future Trends Forum sobre Neurociencia:
Doctor en Biología, Profesor e investigador en Universidad de Barcelona
