Future Trends Forum 22 Oct 2020

Foodtech: Un futuro prometedor para la sostenibilidad de los sistemas alimentarios

Con un crecimiento acumulado del 250% entre 2016 y 2019, la inversión Capital Riesgo en foodtech se prevé de 17.000 millones de dólares para 2020, creciendo respecto a 2019 a pesar de la pandemia.

El segundo webinar, con expertos del sector agroalimentario mundial que participaron en el think tank, ha estado dedicado al presente y futuro del sector foodtech, desgranando las principales tendencias. Presentado por Javier Megías, nuestro Director del Programa Startups, han participado Mark Post, CSO de Mosa Meat y creador de la “primera hamburguesa de laboratorio” en 2013, y Alessio D'Antino, fundador y CEO de Forward Fooding , y referente internacional del sector.

Foodtech, definido por Alessio como “el sector emergente que explora cómo se puede aprovechar la tecnología para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad en el diseño, producción, selección, entrega y disfrute de los alimentos”, ha recibido cerca de 60.000 millones de dólares de financiación por parte de Capital Riesgo en la última década.

 

 

Este webinar se ha realizado desde la Fundación Innovación Bankinter con motivo del lanzamiento del informe “La comida del futuro”.

Sigue habiendo una gran oportunidad para invertir en tecnologías innovadoras que mejoren la salud del ecosistema alimentario a través de nuevos ingredientes y dietas mejoradas, trabajando en toda la cadena de distribución. No olvidemos que se trata de innovaciones en la mayor industria del mundo, la agroalimentaria. De hecho, el Banco Mundial estima que la alimentación y la agricultura suponen alrededor del 10% del PIB mundial. Así también se conseguirá una alimentación saludable.

Las cuatro tendencias más prometedoras del sector foodtech son:

  1. Proteínas alternativas: Vegetales, agricultura celular, insectos, etc.
  2. Big Data en Agricultura: Para optimizar cultivos y minimizar riesgos.
  3. Reducción del desperdicio alimentario: Reciclado de alimentos y gestión de excedentes.
  4. Directo al consumidor: Acortando la cadena de valor.

Centrándonos en la primera, todas las iniciativas existentes tratan de obtener cadenas de aminoácidos similares a los que se encuentran en las proteínas de la carne animal y obtener macromoléculas con características casi indistinguibles de la fuente original.

Tenemos desde el sustituto de la carne de pollo, heura, de base vegetal, creado por la startup española Foods of Tomorrow, hasta las proteínas obtenidas a partir de insectos de la francesa Ÿnsect.

En ese abanico, una de las iniciativas más llamativas de alimentación sana es la de la compañía finlandesa Solar Foods, que ha creado una forma revolucionaria de producir proteínas naturales utilizando energías renovables y aire. Aunque suene a ciencia ficción, las proteínas contienen elementos básicos, como carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno (y casi todas poseen también algo de azufre), así que la “magia” consiste en conseguir combinar estos elementos para producir aminoácidos. Es prometedor, aunque aún queda por resolver la enorme cantidad de energía requerida para producir las proteínas.

Una de las más prometedoras es la agricultura celular, que consiste en generar, a partir del cultivo y desarrollo de células, tejidos animales destinados a la alimentación humana sin la cría ni el sacrificio de ningún animal.

Mark Post es uno de los científicos pioneros en agricultura celular. Nos cuenta que, desde Mosa Meat, se han centrado en la obtención de tejidos de vacuno ya que la carne de vaca es la más costosa de producir en términos medioambientales y energéticos. Según la Universidad de Helsinki, la producción convencional de 1000 kg de carne requiere unos 30 GJ de energía, entre 367–521 m³ de agua, y unos 200 m² de tierra, emitiendo unos 2000 kg de gases de efecto invernadero (GEI). Por otro lado, producir la misma cantidad de carne in vitro supone hasta un 45% menos de uso de energía, entre un 78%-96% menos de emisiones de GEI, un 99% menos de uso de la tierra y entre un 82%-96% menos de agua.

 

Existen dos barreras aún por salvar para que la carne cultivada sea una realidad en los supermercados: La primera, la regulatoria, va camino de superarse en breve ya que se considera un nuevo alimento y está en proceso de aprobación tanto en la Unión Europea como en EE.UU. La segunda es el coste de producción. Para el experto del Future Trends Forum, aún quedan de 2 a 3 años para que el coste de producción pueda hacer que el precio de venta sea igual o inferior al precio actual de la carne de vacuno.

Una vez se supere la barrera del precio de producción, Post nos dice que se podrán crear tejidos animales para obtener carne de cerdo, de pollo, de cordero y de otras especies.

En un futuro no muy lejano, es probable que la agricultura celular deje de mimetizar las carnes y pescados de consumo común y se produzcan nuevos sabores, texturas e incluso colores.

Según Post, lo más importante es conseguir carne más sana para el ser humano, incluso con propiedades curativas para determinadas enfermedades.

Como decía en un webinar anterior el también experto del Future Trends Forum, Pedro Álvarez, aún estamos en foodtech 1.0, ¿qué nos deparará foodtech 2.0?

 

Si quieres saber más sobre el presente y futuro de los sistemas alimentarios, te invitamos a que leas el informe “La comida del futuro”, elaborado por el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter.

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