Agrivoltaica: la convergencia estratégica entre agricultura y energía solar

Resumen generado por IA

La agrivoltaica emerge como una solución innovadora para conciliar la generación de energía solar renovable con la actividad agrícola, especialmente en contextos rurales donde la instalación de macroparques solares genera tensiones por la ocupación de suelo agrícola. Este modelo consiste en instalar paneles solares a una altura o disposición que permita la coexistencia y sinergia entre la producción agrícola o ganadera y la generación eléctrica. Así, se optimiza el uso del terreno sin sacrificar la producción agrícola ni comprometer la seguridad alimentaria, abordando el desafío de la transición energética sin perder suelo fértil ni afectar ecosistemas naturales.

Además de generar energía limpia, la agrivoltaica ofrece beneficios agronómicos, como la protección de cultivos frente a olas de calor, granizo y estrés hídrico, gracias a la sombra parcial que proporcionan los paneles. Este microclima favorece la retención de humedad y mejora la eficiencia en el uso del agua, un recurso cada vez más escaso. Tecnologías avanzadas con seguidores solares inteligentes permiten adaptar la sombra a las necesidades de cada cultivo, aumentando la productividad tanto de las plantas como de los paneles solares. Cultivos como viñedos, frutales y hortalizas han demostrado ser especialmente compatibles con este sistema.

Finalmente, la agrivoltaica representa una oportunidad económica para los agricultores, quienes pueden diversificar sus ingresos mediante la venta o autoconsumo de energía, reduciendo riesgos climáticos y mejorando la viabilidad de sus explotaciones. Este modelo sostenible, ya implementado en proyectos pioneros en España, se posiciona como una estrategia clave para avanzar hacia una economía descarbonizada y una agricultura resiliente, integrando tecnología y producción de manera armoniosa y eficiente.

La combinación de paneles fotovoltaicos y cultivos emerge como una solución tecnológica y económica para optimizar el uso del suelo, mejorar la resiliencia de las explotaciones y resolver el conflicto entre la producción de alimentos y la transición energética.

La creciente necesidad de desplegar energías renovables para cumplir con los objetivos de descarbonización ha generado, en ocasiones, tensiones territoriales, especialmente en el medio rural. El debate público actual contrapone la instalación de macroparques solares con la preservación del suelo agrícola. Ante este desafío, la agrivoltaica surge como una solución innovadora que demuestra que la generación de energía limpia y la actividad agropecuaria no tienen por qué ser excluyentes. Este modelo busca optimizar el uso de la tierra mediante la instalación de paneles solares sobre terrenos agrícolas o ganaderos, permitiendo que ambas actividades coexistan, se complementen y generen sinergias competitivas.

¿Qué es la agrivoltaica (o agrovoltaica)?

La agrivoltaica consiste en el uso simbiótico de una misma superficie de terreno para dos fines: la producción de energía solar fotovoltaica y la actividad agrícola o ganadera. A diferencia de las plantas solares tradicionales, donde los paneles se instalan a baja altura cubriendo el suelo, las instalaciones agrivoltaicas se diseñan específicamente para no interrumpir la producción agrícola.

En este modelo, los módulos fotovoltaicos se colocan a una altura suficiente para permitir el paso de maquinaria agrícola y el crecimiento de los cultivos, o se instalan en estructuras verticales o con separaciones mayores. La clave del funcionamiento de la agrivoltaica radica en la gestión compartida de la luz solar. Las plantas siguen recibiendo radiación suficiente para la fotosíntesis, mientras que la sombra parcial que proyectan los paneles ofrece protección y beneficios microclimáticos, transformando la agricultura tradicional en un sistema más resiliente y tecnificado.

Agrivoltaica

Fuente: elaboración propia con IA

Agricultura y energías renovables: un modelo de equilibrio

El despliegue de la energía solar fotovoltaica en España y Europa requiere grandes extensiones de terreno, lo que ha generado preocupación sobre la posible pérdida de suelo fértil. La agrivoltaica aborda directamente este conflicto, posicionándose como una solución de equilibrio entre la seguridad alimentaria y la transición energética. Este doble uso eficiente del suelo permite una simbiosis productiva que genera energía limpia sin competir con la agricultura, lo que enlaza directamente con el desafío de la alimentación sostenibleque el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter ha identificado como crítico.

Frente a la dicotomía de elegir entre cultivar o generar energía, este modelo promueve un enfoque de «uso compartido» del suelo. Permite que terrenos con actividad agrícola sigan siendo productivos, al tiempo que contribuyen a los objetivos de energía renovable sin necesidad de ocupar nuevas tierras vírgenes, deforestar o alterar ecosistemas naturales. Se trata de un modelo win-win que refuerza la sostenibilidad del sector primario y acelera la descarbonización de la economía.

Fuente: elaboración propia con IA

Un ejemplo pionero en España es la planta agrovoltaica inteligente de Iberdrola en Toledo, operativa desde 2022. Esta instalación combina la generación de energía limpia con el cultivo de viñedos, demostrando la viabilidad de un modelo que revaloriza el suelo y reduce el consumo de agua, vital para la sostenibilidad agrícola

Beneficios de combinar paneles y cultivos

La integración de la tecnología fotovoltaica en el entorno agrícola va más allá de la simple coexistencia; genera beneficios tangibles que mejoran la eficiencia de ambas actividades, especialmente en un contexto de cambio climático con fenómenos meteorológicos extremos. Esta mejora en la resiliencia hídrica se alinea con las soluciones innovadoras y estratégicas que el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter ha analizado en profundidad en su informe sobre el agua, un recurso vital para la sostenibilidad de la agricultura.

Proyectos piloto como el GO SOLARWINE, impulsado por Familia Torres en el Penedès (Cataluña), están testando precisamente estos beneficios. Han instalado paneles elevados a 5 metros de altura sobre viñedos ecológicos, lo que permite la vendimia automatizada bajo la cubierta fotovoltaica. Este sistema monitoriza cómo la sombra de las placas afecta al microclima de la vid, mejorando su resiliencia térmica e hídrica y protegiendo la calidad de la uva ante las cada vez más frecuentes olas de calor

Sombra protectora frente a olas de calor y granizo

La sombra parcial proporcionada por los paneles solares es un activo crítico en regiones con alta insolación. Durante las olas de calor, los paneles reducen la temperatura del aire y del suelo bajo la estructura, mitigando el estrés térmico de los cultivos. Esta cubierta actúa también como una barrera física que protege a las plantas de daños por granizo, lluvias torrenciales o vientos fuertes, actuando de forma similar a un invernadero de alta tecnología, pero generador de energía.

Reducción del estrés hídrico y ahorro de agua

Al disminuir la radiación solar directa sobre el suelo y las plantas, se reduce significativamente la evapotranspiración. Esto se traduce en una mayor retención de humedad en el suelo y una reducción del estrés hídrico para los cultivos. En consecuencia, la agrivoltaica puede mejorar notablemente la eficiencia en el uso del agua, un recurso cada vez más escaso y valioso en la agricultura mediterránea.

Aumento del rendimiento del propio panel solar

La sinergia también beneficia a la tecnología fotovoltaica. Las plantas ubicadas debajo de las estructuras transpiran agua, lo que reduce la temperatura ambiental en el entorno inmediato de los paneles. Dado que la eficiencia de los módulos fotovoltaicos disminuye con las altas temperaturas, este efecto de refrigeración natural puede incrementar el rendimiento y la producción de electricidad de la instalación agrivoltaica en comparación con una planta solar tradicional sobre suelo árido.

El modelo de negocio para el agricultor

La agrivoltaica introduce una vía de diversificación económica fundamental para las explotaciones agrícolas. Este modelo permite a los agricultores obtener una fuente de ingresos adicional y estable mediante la venta de la electricidad generada o mediante el arrendamiento de la infraestructura para la generación energética.

Esta segunda fuente de ingresos reduce la dependencia exclusiva de la volatilidad de los precios agrícolas y de los riesgos climáticos, mejorando la viabilidad económica y la resiliencia de la finca a largo plazo. Además, la electricidad generada puede utilizarse para el autoconsumo de la propia explotación, reduciendo los costes operativos de riego, almacenamiento en frío o maquinaria eléctrica, aumentando la competitividad general del negocio.

Modelos tecnológicos: paneles fijos y seguidores solares con IA

La implementación exitosa de la agrivoltaica requiere tecnologías adaptadas a las necesidades específicas de cada cultivo y ubicación. Existen diversos modelos tecnológicos, desde estructuras fijas elevadas hasta soluciones más avanzadas que maximizan la sinergia.

Los sistemas más sofisticados utilizan seguidores solares (trackers) monoeje equipados con algoritmos de inteligencia artificial (IA). Estos seguidores ajustan dinámicamente el ángulo de los paneles durante el día, tanto para maximizar la producción de energía como para gestionar la cantidad de sombra que reciben los cultivos. Por ejemplo, en momentos de máximo estrés térmico, la IA puede priorizar la protección de las plantas frente a la generación eléctrica, o viceversa cuando se requiere máxima luz para la fotosíntesis o la maduración del fruto.

¿Qué cultivos son más viables para la agrivoltaica?

La viabilidad de la agrivoltaica depende en gran medida de la tolerancia a la sombra de cada especie agrícola. La investigación y los proyectos piloto en España y Europa han identificado varios cultivos que se adaptan bien o incluso se benefician de este modelo.

  • Cultivos hortícolas: Especies como el tomate, el pimiento, la lechuga, las espinacas, las patatas o los espárragos han mostrado buenos resultados bajo sombra parcial.
  • Frutales y vid: La agrivoltaica es especialmente prometedora en viñedos y frutales de pepita o hueso. Los paneles pueden integrarse como estructuras de espaldera o cubiertas que protegen las flores y frutos de las heladas tardías o el granizo, regulando la maduración. El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) ha lanzado el primer proyecto piloto de agrivoltaica en frutales, con el objetivo de mejorar la competitividad del sector y su adaptación al cambio climático mediante un uso eficiente del agua
  • Pastos: En explotaciones ganaderas, la sombra parcial favorece el crecimiento de pastos más frescos y duraderos, al tiempo que ofrece cobijo y bienestar animal al ganado.

Preguntas Frecuentes sobre Agrivoltaica

A continuación, resumimos brevemente las respuestas a las preguntas más comunes sobre la convergencia entre agricultura y energía solar fotovoltaica.

¿Qué es una planta agrovoltaica (o agrivoltaica)?

Una planta agrovoltaica es una instalación diseñada para la producción simultánea de energía solar fotovoltaica y productos agrícolas o ganaderos en la misma superficie de terreno. A diferencia de las plantas fotovoltaicas convencionales, en las agrivoltaicas la disposición y altura de los paneles están adaptadas para permitir y potenciar la actividad agropecuaria, generando sinergias entre ambas. El término agrovoltaica y agrivoltaica son sinónimos y se utilizan indistintamente.

¿Cuáles son las principales ventajas de la agrivoltaica?

Las ventajas de la agrivoltaica son tanto económicas como agronómicas. Permite al agricultor diversificar sus ingresos mediante la venta de energía o el autoconsumo, aumentando la estabilidad financiera de la explotación. Desde el punto de vista del cultivo, los paneles ofrecen sombra protectora frente a fenómenos meteorológicos extremos, reducen la evapotranspiración (lo que conlleva un ahorro de agua) y pueden mejorar el rendimiento en regiones con alta insolación.

¿Qué cultivos son más adecuados para este sistema?

La viabilidad depende de la tolerancia a la sombra de cada especie. La agrivoltaica ha demostrado resultados positivos en cultivos hortícolas (como tomates o lechugas), en viñedos y frutales de pepita o hueso (donde los paneles protegen la floración y el fruto), y en la producción de pastos para ganadería. Los sistemas avanzados con seguidores solares inteligentes permiten ajustar la sombra para adaptarse a las necesidades de cada cultivo en cada momento.

¿Cómo ayuda la agrivoltaica a la transición energética?

La agrivoltaica resuelve el conflicto por el uso del suelo, permitiendo el despliegue de energía solar fotovoltaica sin necesidad de ocupar terrenos agrícolas productivos ni alterar ecosistemas naturales. Esto facilita la integración de las energías renovables en el medio rural, reduce la huella de carbono de las actividades agropecuarias y contribuye a los objetivos globales de descarbonización de forma sostenible y socialmente aceptada, , apoyando los esfuerzos de construir un mundo net zero analizados por el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter.

La agrivoltaica es más que la mera superposición de tecnologías; es la convergencia estratégica que responde a los desafíos climáticos, energéticos y económicos del siglo XXI. Al convertir el potencial conflicto por el uso del suelo en una simbiosis productiva, este modelo se consolida como una solución fundamental para el futuro de la agricultura y la transición energética sostenible en España y Europa.